Venezuela ratifica soberanía del Estado Palestino (Carta del Presidente Hugo Chávez)

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  Venezuela ratifica soberanía del Estado Palestino (Carta del Presidente Hugo Chávez) Caracas, 20 de septiembre de 2011 (MPPRE).- El Presidente Hugo Chávez, envía una misiva al Secretario General de la Organización de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, para expresarle su total apoyo y reconocimiento al Estado Palestino. Esta carta la hace llegar el mandatario venezolano, en el contexto de la sesión 66 de la Asamblea General de la ONU. A continuación texto íntegro de la comunicación: Miraflores, 17 d
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  Venezuela ratifica soberanía del Estado Palestino (Carta delPresidente Hugo Chávez) Puesto de Comando Nacional/F.F.M / Observatorio Nacional Página 1 Caracas, 20 de septiembre de 2011 (MPPRE).- El Presidente HugoChávez, envía una misiva al Secretario General de la Organización deNaciones Unidas, Ban Ki-Moon, para expresarle su total apoyo yreconocimiento al Estado Palestino. Esta carta la hace llegar elmandatario venezolano, en el contexto de la sesión 66 de la AsambleaGeneral de la ONU. A continuación texto íntegro de la comunicación:  Miraflores, 17 de septiembre de 2011Su ExcelenciaBan Ki-MoonSecretario GeneralOrganización de las Naciones UnidasSeñor Secretario General:Distinguidos representantes de los pueblos del mundo:Dirijo estas palabras a la Asamblea General de la Organización de lasNaciones Unidas, a este gran foro donde están representados todoslos pueblos de la tierra, para ratificar, en este día y en este escenario,el total apoyo de Venezuela al reconocimiento del Estado palestino: al    Puesto de Comando Nacional/F.F.M / Observatorio Nacional Página 2 derecho de Palestina a convertirse en un país libre, soberano eindependiente. Se trata de un acto de justicia histórico con un puebloque lleva en sí, desde siempre, todo el dolor y el sufrimiento delmundo.El gran filósofo francés Gilles Deleuze, en su memorable escrito Lagrandeza de Arafat, dice con el acento de la verdad: La causapalestina es ante todo el conjunto de injusticias que este pueblo hapadecido y sigue padeciendo. Y también es, me atrevo agregar, unapermanente e indoblegable voluntad de resistencia que ya está inscritaen la memoria heroica de la condición humana. Voluntad deresistencia que nace del más profundo amor por la tierra. MahmudDarwish, voz infinita de la Palestina posible, nos habla desde elsentimiento y la conciencia de este amor: No necesitamos el recuerdo/ porque en nosotros está el Monte Carmelo/ y en nuestros párpadosestá la hierba de Galilea./ No digas: ¡si corriésemos hacia mi paíscomo el río!/ ¡No lo digas!/ Porque estamos en la carne de nuestropaís/ y él está en nosotros.Contra quienes sostienen, falazmente que lo ocurrido al pueblopalestino no es un genocidio, el mismo Deleuze sostiene conimplacable lucidez: En todos los casos se trata de hacer como si elpueblo palestino no solamente no debiera existir, sino que no hubieraexistido nunca. Es, cómo decirlo, el grado cero del genocidio: decretarque un pueblo no existe; negarle el derecho a la existencia.A propósito, cuánta razón tiene el gran escritor español Juan Goytisolocuando señala contundentemente: La promesa bíblica de la tierra de    Puesto de Comando Nacional/F.F.M / Observatorio Nacional Página 3 Judea y Samaria a las tribus de Israel no es un contrato de propiedadavalado ante notario que autoriza a desahuciar de su suelo a quienesnacieron y viven en él. Por eso mismo, la resolución del conflicto delMedio Oriente pasa, necesariamente, por hacerle justicia al pueblopalestino; éste es el único camino para conquistar la paz.Duele e indigna que quienes padecieron uno de los peores genocidiosde la historia, se hayan convertido en verdugos del pueblo palestino:duele e indigna que la herencia del Holocausto sea la Nakba. Eindigna, a secas, que el sionismo siga haciendo uso del chantaje delantisemitismo contra quienes se oponen a sus atropellos y a suscrímenes. Israel ha instrumentalizado e instrumentaliza, con descaro yvileza, la memoria de las víctimas. Y lo hace para actuar, con totalimpunidad, contra Palestina. De paso, no es ocioso precisar que elantisemitismo es una miseria occidental, europea, de la que noparticipan los árabes. No olvidemos, además, que es el pueblo semitapalestino el que padece la limpieza étnica practicada por el Estadocolonialista israelí.Quiero que se me entienda: una cosa es rechazar al antisemitismo, yotra muy diferente aceptar pasivamente que la barbarie sionista leimponga un régimen de apartheid al pueblo palestino. Desde un puntode vista ético, quien rechaza lo primero, tiene que condenar losegundo.Una digresión necesaria: es francamente abusivo confundir sionismocon judaísmo; no pocas voces intelectuales judías, como las de AlbertEinstein y Erich Fromm, se han encargado de recordárnoslo a través    Puesto de Comando Nacional/F.F.M / Observatorio Nacional Página 4 del tiempo. Y, hoy por hoy, es cada vez más numerosa la ciudadaníaconsciente que, en el propio Israel, se opone abiertamente al sionismoy a sus prácticas terroristas y criminales.Hay que decirlo con todas sus letras: el sionismo, como visión delmundo, es absolutamente racista. Estas palabras de Golda Meir, en suaterrador cinismo, son prueba fehaciente de ello: ¿Cómo vamos adevolver los territorios ocupados? No hay nadie a quien devolverlo. Nohay tal cosa llamada palestinos. No era como se piensa que existía unpueblo llamado palestino, que se considera él mismo como palestino yque nosotros llegamos, los echamos y les quitamos su país. Ellos noexistían.Necesario es hacer memoria: desde finales del siglo XIX, el sionismoplanteó el regreso del pueblo judío a Palestina y la creación de unEstado nacional propio. Este planteamiento era funcional alcolonialismo francés y británico, como lo sería después al imperialismoyanqui. Occidente alentó y apoyó, desde siempre, la ocupaciónsionista de Palestina por la vía militar.Léase y reléase ese documento que se conoce históricamente comoDeclaración de Balfour del año 1917: el Gobierno británico searrogaba la potestad de prometer a los judíos un hogar nacional enPalestina, desconociendo deliberadamente la presencia y la voluntadde sus habitantes. Hay que acotar que en Tierra Santa convivieron enpaz, durante siglos, cristianos y musulmanes, hasta que el sionismocomenzó a reivindicarla como de su entera y exclusiva propiedad.
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