Seminario 4 - Lacan | Oedipus Complex

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  Resumen del Seminario 4 de Lacan
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  SEMINARIO 4: “La relación de objeto” (Lacan) CLASE 1: INRO! CCI#N Nuestra elaboración culmina en un esquema quepodemos llamar el esquema y que es el siguiente: Esteesquema inscribe en primer lugar la relación del sujeto conel Otro. Tal como esta constituida al inicio del análisis, es larelación de palabra virtual por la que el sujeto recibe delOtro su propio mensaje, bajo la forma de una palabrainconsciente. Este mensaje le está proibido, es objeto por su parte de un profundo desconocimiento, esta deformado,detenido, capturado, por la interposición de la relaciónimaginaria entre a y a !, entre el yo y el otro, que es suobjeto t pico. #a relación imaginaria, que es una relaciónesencialmente alienada, interrumpe, aminora, inibe,desconoce profundamente la relación de palabra entre elsujeto y el Otro, el gran Otro, como otro sujeto, un sujetopor e$celencia capa% de enga&ar. 'ado que la relación de objeto como dual esta relacionadaprecisamente con la l nea a$a%  de nuestro esquema, (podemos acaso construir satisfactoriamente sobreesta base el conjunto de fenómenos que se ofrecen a nuestra observación en la e$periencia anal tica)*ara introducir la cuestión de la relación de objeto, y precisamente la pregunta de si es leg timo, si está ono justificado otorgarle una posición central en la teor a anal tica, les recordar+ brevemente al menos loque esta noción le debe, o no le debe, al propio reud. -nte todo, lo ará porque partir del comentariofreudiano es para nosotros como una gula y casi una limitación t+cnica que nos emos impuesto aqu .En reud se abla, por supuesto, de objeto. /e abla impl citamente de objeto siempre queinterviene la noción de realidad. 0ay tambi+n una tercera forma de ablar de +l, siempre que está en juego la ambivalencia de ciertas relaciones fundamentales, es decir, el eco de que el sujeto se aceobjeto para el otro. 1uisiera subrayar con mayor +nfasis bajo que tres modalidades se presentan lasnociones relativas al objeto de enfrente. /i se remiten ustedes al cap tulo tres de los Tres ensayos,  reudinsiste en que para el ombre, no ay ninguna otra forma de encontrar el objeto sino la continuación deuna tendencia en la que se trata de un objeto perdido, un objeto que ay que volver a encontrar. Esteobjeto que corresponde a un estadio avan%ado de la maduración de los instintos es un objeto recobrado,el objeto recobrado del primer destete, el objeto que de entrada fue el punto al cual se adirieron lasprimeras satisfacciónes del ni&o. El sujeto esta unido con el objeto perdido por una nostalgia, y a trav+s deella se ejerce todo el esfuer%o de su b2squeda. 'ica nostalgia marca al reencuentro con el signo de unarepetición imposible, precisamente porque no es el mismo objeto, no puede serlo. 0ay a una profundadistancia introducida por el elemento esencialmente conflictivo que supone toda b2squeda del objeto. 3ajoesta forma aparece en primer lugar la relación de objeto en reud. -l igual que el sujeto se alla siempre consagrado por sus e$igencias primordiales a un retorno,que por esa ra%ón es un retorno imposible, del mismo modo la realidad está, como lo demuestra laarticulación del principio de realidad y el principio del placer, en una profunda oposición respecto de lo quebusca la tendencia. En otros t+rminos, la satisfacción del principio del placer, siempre latente, subyacente,en todo ejercicio de la creación del mundo, tiende siempre en mayor o menor grado a reali%arse bajo unaforma más o menos alucinada. #a organi%ación subyacente al yo, la de la tendencia del sujetopropiamente dico, siempre cuenta con la posibilidad fundamental de satisfacerse con una reali%aciónirreal, alucinatoria. En este plano, en efecto, se introduce una relación entre el sujeto y el objeto que nosólo es directa y sin ninguna iancia, sino que es literalmente equivalencia del uno al otro. Esta relación esla que pudo servir de prete$to para poner en primer plano la relación de objeto propiamente dica. Talrelación de reciprocidad entre el sujeto y el objeto, que merece el nombre de una relación en espejo,plantea en s misma tantos interrogantes que introduje en la teor a anal tica la noción de estadio delespejo. (1ue es el estadio del espejo) Es el momento en que el ni&o reconoce su propia imagen. 4lustrael carácter conflictivo de la relación dual. Todo lo que el ni&o capta al quedar cautivo de su propia imagenes precisamente la distancia que ay entre sus tensiones internas y la identificación condica imagen.   0asta entonces, la evolución del sujeto siempre se ab a considerado por reconstrucción, de formaretroactiva, a partir de una e$periencia central, la de la tensión del conflicto entre consciente einconsciente. /i el sujeto se reconoce, no es por la v a de la conciencia, ay algo más, un más allá. -l ser este más allá radicalmente desconocido por el sujeto, al quedar fuera del alcance de su conocimiento, seplantea al mismo tiempo la cuestión de su estructura, su srcen y su sentido. *ero esta perspectiva fueabandonada. Todo se centró en la función de un objeto y, más precisamente, de su estado terminal.5ientras que nosotros, por nuestra parte, vamos acia atrás para comprender como se alcan%a ese puntoterminal, que por otra parte no siempre se observe, puesto que el objeto ideal es literalmente impensable.Esta perspectiva se impuso progresivamente desde que -braam la formuló en 678, en su teor a deldesarrollo de la libido. /u concepción funda para mucos la ley misma del análisis. 'e acuerdo con eltestimonio de quienes se an comprometido en esta v a, el progreso de la e$periencia anal tica ab aconsistido en poner en primer plano las relaciones del sujeto con su entorno. Este +nfasis en el entornoconstituye una reducción de lo que aporta toda la e$periencia anal tica. Es un retorno a la posiciónclaramente objetivante que pone en primer plano la e$istencia de determinado individuo en su relaciónmás o menos adecuada, más o menos adaptada, con su entorno. #o importante es algo que,curiosamente, se confiesa de forma indirecta, que el psicoanálisis serla una especie de remedio social.Esto es lo que destacan y presentan como carácter stico del elemento impulsor de su progreso.En cuanto a las relaciones del sujeto con el mundo, vemos que se afirma un paralelismo en todomomento entre el estado de maduración más o menos avanzado de las actividades   instintivas y laestructura del yo en un sujeto dado.  - partir de cierto momento, se considera que la estructura del yodobla el estado de maduración de las actividades instintivas en sus distintas etapas y que, a fin decuentas, es su representante. /u consecuencia es la instauración en el propio centro del análisis de algoque se presenta precisamente como una tipolog a a base de pregenitales y genitales. #a noción t+cnicaque ello implica es que se destacan las relaciones pregenitales dentro de la relación anal tica. La pérdidade estas relaciones, o   de su objeto   acarrea graves desórdenes de la actividad del Yo, tales como problemas de despersonalización, problemas psicóticos. El sujeto se esfuerza por mantener susrelaciones de objeto a toda costa,   recurriendo a toda suerte de componendas con este fin, cambio deobjeto mediante   desplazamiento, o simbolización, ue le permitirá, mediante la elección de un objetosimbólico cargado arbitrariamente de los mismos valores afectivos ue el objeto inicial, no   verse privadode relaciones objetales. !sar au el término de #Yo au$iliar# está plenamente    justificado.   Los genitales, por el contrario, poseen un Yo ue no trace depender su fuerza y el ejercicio   de sus funciones de la posesión de un objeto significativa %o son dependientes de una relación   objetal. Esto no uiere decir ue puedan prescindir fácilmente de toda relación objetal.   En toda neurosis la evolución normal parece&aberse visto dificultada    por la imposibilidad en la ue se &alla el sujeto de resolver el 'ltimo de losconflictos   estructurantes de la infancia, auel cuya liuidación perfecta, si puede decirse as , culmina   enesa adaptación tan feliz al mundo llamada la relación de objeto genital. 9emos asta donde puede llevarlea este autor la idea de perfección de la relación objetal.5ientras que las pulsiones en su forma pregenital presentan un carácter de necesidad de posesiónincoercible, en su   forma genital son verdaderamente tiernas, amorosas, y si el sujeto no se muestradesinteresado, si sus objetos son tan profundamente narcis sticos, a&ora es capaz de comprensión. Laestructura ntima de sus relaciones objetales muestra ue la participación del objeto en su propio placer esindispensable para su felicidad como sujeto. (1u+ significa el desenlace de una infancia, o de unaadolescencia, o de una   madure% normales)Esta concepción e$traordinariamente primaria de la noción anal tica de evolución instintual estámuy lejos de ser admitida universalmente. El análisis insiste en introducir una noción funcional del objetode una naturale%a muy distinta que la de un puro y simple correlato del sujeto. El objeto es un instrumentodestinado a enmascarar, a modo de una protección, el fondo fundamental de angustia que caracteri%a a larelación del sujeto con el mundo en las distintas etapas de su desarrollo. reud y todos aquellos que anestudiado la fobia, se&alan la ausencia de relación directa entre el objeto y el pretendido miedo que locolorea con su marca fundamental, constituy+ndolo en cuanto tal, como un objeto primitivo. 0ay, por elcontrario, una distancia considerable entre el miedo en cuestión y el objeto, constituido esencialmentepara mantener ese miedo a distancia. El objeto es, ante todo, una avan%adilla contra un miedo instituido.El miedo le da su papel al objeto en determinado momento de cierta crisis del sujeto que, sin embargo, noes ni t pica ni evolutiva. 1ue la angustia en cuestión es la angustia de castración, nos dicen, aencontrado pocas objeciones asta ace poco. 7  En otro registro, no es menos notable comprobar en que acaban las nociones de fetice y defeticismo. #o introdu%co oy para mostrarles que, si lo consideramos en la perspectiva de la relación deobjeto, resulta que el fetice cumple en la teor a anal tica una función de protección contra la angustia, y,cosa curiosa, la misma angustia, es decir, la angustia de castración. Tambi+n en este caso, el objeto tienecierta función de complemento con respecto a algo que se presenta como un agujero, incluso como unabismo en la realidad. #a cuestión es saber si el objeto fóbico y el fetice tienen algo en com2n. No bastacon ablar del objeto en general, ni de un objeto que, por no s+ qu+ v a de comunicación mágica, tendr ala propiedad de regulari%ar las relaciones con el resto de objetos. #o que puede ser un objeto para ungenital desde el punto de vista esencialmente biológico, no me parece que deba ser menos enigmáticoque alguno de los objetos de la e$periencia umana corriente, por ejemplo una moneda.(*uede acaso decirse que la moneda no plantea por s misma la cuestión de su valor objetal) #anoción de objeto fetice, la de objeto pantalla y, al mismo tiempo, la función tan singular de esaconstitución de la realidad sobre la que reud aportó una lu% verdaderamente sobrecogedora, y que nospreguntamos por qu+ no se le sigue concediendo su valor, la noción de recuerdo pantalla como muyespecialmente constitutiva del pasado del sujeto. CLASE &: RES 'ORMAS !E LA 'ALA !E OEO El objeto se presenta de entrada en una b2squeda del objeto perdido. El objeto es siempre elobjeto vuelto a encontrar, objeto implicado de por si en una b2squeda, conclusión a la que lleva la ideadel objeto culminante. ;a destaqu+ igualmente la 2ltima ve% la noción del objeto alucinado sobre un fondode realidad angustiante. Este es el objeto tal como surge de la acción de aquello que reud llama elsistema primario del placer. En total oposición a esto, en la práctica anal tica ay una noción del objetoque se reduce a fin de cuentas a lo real. Este objeto sobresale, no ya de un fondo de angustia, sino delfondo de realidad com2n, por as decirlo, y el t+rmino de la e$periencia anal tica es darse cuenta de queno ay ra%ón para tenerle miedo. inalmente, el tercer encabe%amiento bajo el cual encontramos alobjeto, si lo seguimos en reud, es el de la reciprocidad imaginaria, o sea que, en toda relación del sujetocon el objeto, el lugar del t+rmino en relación es ocupado simultáneamente por el sujeto. -s , laidentificación con el objeto está en el fondo de toda relación con +l. - este punto, evidentemente, seconsagra más a2n la práctica de la relación de objeto en la t+cnica anal tica moderna, con el resultado delo que llamar+ un imperialismo de la identificación. /i t2 puedes identificarte a m , si yo puedoidentificarme a ti, sin duda de los dos el yo es el que tiene la mejor adaptación a la realidad y es el mejor modelo.(1u+ es un obsesivo) En suma es un actor que desempe&a su papel y cumple cierto n2mero deactos como si estuviera muerto. El juego al que se entrega es una forma de ponerse a resguardo de lamuerte. /e trata de un juego viviente que consiste en mostrarse invulnerable. /u juego se desarrolladelante de un Otro. El mismo es sólo un espectador, sin embargo, no sabe qu+ lugar ocupa, esto es loinconsciente que ay en +l. #o que ace, lo ace a t tulo de coartada. /e da perfecta cuenta de que el juego no se juega donde +l está, y por eso casi nada de lo que ocurre tiene para +l verdadera importancia,lo cual no significa que sepa desde donde ve todo esto. (1u+ dirige el juego) /abemos que es +l mismo , pero , podemos cometer mil errores si no sabemos a dónde se dirige este juego. 'e a la noción deobjeto, del objeto significativo para este sujeto. /er a erróneo creer que se pueda designar este objeto ent+rminos de relación dual. El objeto participa de un juego ilusorio, un juego tramposo, que consiste enapro$imarse a la muerte tanto como sea posible quedando a salvo de todos los golpes, porque el sujeto,de alg2n modo, a matado su propio deseo por adelantado, lo a, por as decirlo, mortificado.'igamos que se trata de demostrar lo que +l a articulado para ese Otro espectador que es el mismo sinsaberlo y en cuyo lugar nos va poniendo a medida que avan%a la transferencia.#a noción de relación de objeto es imposible entenderla, inclusoejercerla, si no se introduce el falo como uno de sus elementos, no digomediador, sino tercero. #o destaca el esquema que les di: #a relaciónimaginaria esta modelada en base a una determinada relación que esefectivamente fundamental, la relación madre<ijo. -ora bien, esimposible acer intervenir este elemento imaginario sin que semanifieste como un punto clave, en el centro de la relación de objeto, loque podemos llamar el falicismo de la e$periencia anal tica. =uando sebusca el srcen de toda la dial+ctica anal tica en ausencia de la trinidadde los t+rminos simbólico, imaginario y real, a fin de cuentas es  inevitable referirse a lo real. Toda la ambig>edad de la cuestión suscitada en torno al objeto y su manejoen el análisis se reduce a esto ?el objeto, (es o no lo real) =uando les ablan de la relación de objeto ent+rminos de acceso a lo real, acceso que debe conseguirse al t+rmino del análisis, (qu+ representa estopara ustedes, espontáneamente) No puede decirse que el falo no sea en la dial+ctica anal tica un objetopredominante y que el sujeto no se aga una idea de +l como tal objeto. /i bien nunca se llegó a formular que sólo es concebible aislar este objeto en el plano de lo imaginario, no es menos cierto que eso mismose desprende l nea a l nea de lo que reud aportó. #a noción de falicismo implica de por si aislar lacategor a de lo imaginario.*regunt+monos que significa la posición rec proca del objeto y lo real. #o real se encuentra en ell mite de nuestra e$periencia. *ero (qu+ queremos decir cuando nos referimos a lo real) =uando seabla de lo real, puede tratarse de cosas diversas. 'e entrada, se trata del conjunto de cosas que ocurrenefectivamente. Esta es la noción implicada en el t+rmino alemán (ir)lic&)eit  . En los analistas, lareferencia al fundamento orgánico responde tan sólo a una especie de necesidad de seguridad que leslleva a entonar una y otra ve% esa cantinela en sus te$tos, como quien toca madera. Es más o menoscomo si alguien encargado de una central el+ctrica idráulica en plena corriente de un gran r o se pusieraa fantasear sobre la +poca en que el paisaje era a2n virgen y las ondas del @in fluyan en abundancia,cuando a de ablar de lo que sucede en esa máquina. -ora bien, es la máquina lo que se alla en elprincipio de la acumulación de una energ a cualquiera. #o que se acumula en la máquina tiene, ante todo,la relación más estreca con la máquina. 'iciendo que la energ a estaba ya a virtualmente en lacorriente del r o no adelantamos nada. *ropiamente, no quiere decir nada, porque la energ a, en estecaso, sólo empie%a a interesarnos en cuanto se acumula. Esta necesidad nuestra de confundir la *tuff, ola materia primitiva, o el impulso, o el flujo, o la tendencia, con lo que está realmente en juego en elejercicio de la realidad anal tica, representa un desconocimiento de la (ir)lic&)eit simbólica. 5antener lanecesidad de ablar de la realidad 2ltima, como si estuviera en alg2n lugar más que en el propio ejerciciode ablar de ella, es desconocer la realidad donde nos movemos. En el análisis se ace un uso distintode la noción de realidad, muco más importante, y que no tiene nada que ver con el anterior. #a realidad,en efecto, participa del doble principio, principio de placer y principio de realidad. Este uso que alcomien%o se ab a mostrado tan fecundo, se revelo, cuando el análisis fue progresando, como másproblemático. 9emos analistas que vuelven a una especie de intuición primitiva y perciben que todo lo que seab a dico asta entonces no e$plicaba nada. Esto es lo que le pasó al se&or Ainnicott .  El se&or Ainnicott llama la atención simplemente sobre el eco de que cada ve% nos interesamos más en lafunción de la madre y la tenemos por absolutamente decisiva en la captación de la realidad por parte delni&o. El principio del placer lo emos identificado con una determinada relación de objeto, es decir, larelación con el seno materno, mientras que el principio de realidad lo emos identificado con el eco deque el ni&o debe aprender a prescindir de +l. Ainnicott se&ala en qu+ condiciones todo va bienB para queel ni&o no quede traumati%ado, la madre debe operar estando presente siempre que es necesario,introduciendo, en el momento de la alucinación delirante del ni&o, el objeto real que lo colma. -l principiopues, en la relación madre<ijo, no ay ninguna distinción entre la alucinación del seno materno y elencuentro con el objeto real. /i todo va bien, el ni&o no tiene forma de distinguir lo que corresponde a lasatisfacción basada en la alucinación a priori vinculada con el funcionamiento del sistema primario, y laapreensión de lo real que lo colma y le satisface efectivamente. /e trata de que la madre ense&eprogresivamente al ni&o a e$perimentar las frustraciones y a percibir la diferencia que ay entre la realidady la ilusión. Esta diferencia sólo puede instalarse por la desilusión. Todos los objetos del juego del ni&o sonobjetos transicionales. -unque Ainnicott no franquea el l mite de nombrarlos as , nosotros los llamaremossimplemente imaginarios. En sus trabajos, vemos sin embargo que los autores que buscan e$plicarse elsrcen de un eco como la e$istencia del fetice se$ual acaban refiri+ndose a estos objetos. /e venllevados a buscar, tanto como sea posible, puntos en com2n entre el objeto en el ni&o y el fetice queocupara el primer plano de las e$igencias objetales para la mayor satisfacción alcan%able por parte de unsujeto, es decir, la satisfacción se$ual. /e ven llevados a confundir casi estos dos tipos de objeto, sinpreguntarse por la distancia que pueda aber entre la eroti%ación del objeto fetice y la primera apariciónde un objeto como imaginario. #o que se olvida en esta dial+ctica es que uno de los mecanismos másesenciales de la e$periencia anal tica es, desde el principio, la noción de la falta del objeto.Nunca, en nuestro ejercicio concreto de la teor a anal tica, podemos prescindir de una noción de lafalta del objeto con carácter central. 'esde sus inicios, el análisis, el análisis de la neurosis, empie%a con8
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