Mexicanos por naturaleza

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  Mexicanos por naturaleza Carlos Galindo Leal Mexicanos por naturaleza Mexicanos por naturaleza Primera edición: 2017 Coedición: Editorial Paralelo 21, S.A. de C.V. Secretaría de Cultura Dirección General
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Mexicanos por naturaleza Carlos Galindo Leal Mexicanos por naturaleza Mexicanos por naturaleza Primera edición: 2017 Coedición: Editorial Paralelo 21, S.A. de C.V. Secretaría de Cultura Dirección General de Publicaciones Carlos Galindo Leal D.R. 2017, Editorial Paralelo 21, S.A. de C.V. Etna 38 Col. Los Alpes C.P Ciudad de México D.R de la presente edición Secretaría de Cultura Dirección General de Publicaciones Avenida Paseo de la Reforma 175, Col. Cuauhtémoc, C.P , Ciudad de México Las características gráficas y tipográficas de esta edición son propiedad de Editorial Paralelo 21, S.A. de C.V. Todos los Derechos Reservados. Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático, la fotocopia o la grabación, sin la previa autorización por escrito de los editores. ISBN: , Editorial Paralelo 21, S.A. de C.V. ISBN: , Secretaría de Cultura Impreso en México / Printed in Mexico Agradecimientos Soy afortunado, porque mis padres siempre alimentaron mi curiosidad por la naturaleza y me estimularon a perseguir mis inquietudes. Mis hermanos me apoyaron desde los primeros años de la escuela hasta la fecha, y junto con mis sobrinos celebran mis intereses. Alla y Carlitos son una fuente constante de inspiración y de compromiso para conocer mejor y conservar la naturaleza. A esta hermosa familia dedico Mexicanos por naturaleza. Muchas gracias! Muchas gracias! Este libro no estaría en tus manos si no fuera por el apasionado equipo de la Editorial Paralelo 21. Mil gracias, Luis Jorge Arnau y Tere Gómez, por la invitación a escribir, por la constante motivación, pero sobre todo por su amistad. Alejandro Toussaint y Mónica González Gallástegui, gracias por su constante interés y acompañamiento en esta travesía de varios años. Ha sido una delicia trabajar con el comprometido equipo de Karina Flores, Bruno Pérez y Natalia Priego, siempre complaciendo mis preferencias, a pesar de su buen gusto. Las estadísticas sobre la diversidad de especies en bacterias, plantas, hongos y animales cambian en distintas fuentes de información y a través del tiempo. He tratado de utilizar las fuentes más actualizadas. Muchos investigadores me han apoyado en esta búsqueda. Agradezco a Omar Domínguez Domínguez, Esteban Martínez, José Luis Villaseñor, Enrique González Soriano, Carmen Pozo de la Tijera, Marcelo Aranda, Humberto Berlanga, Oscar Flores-Villela, Matías Domínguez, Juan Antonio Reyes, Diego Barrales, Eduardo Rendón, Elí García Padilla, Carlos Velazco, Liliana Ramírez, mis biólogos de cabecera, quienes responden constantemente a mis consultas. Cualquier error en las estadísticas es de ellos. Carlos Galindo Leal Paralelo 21 7 Bromelias Familia Bromeliaceae Con flores Sin Flores 72 PLANTAS Reino Plantae Maíces Orquídeas Familia Orchidaceae 132 Especie Zea mays 126 Pastos y palmeras 138 Somos familia Palmeras Familia Arecaceae Helechos 78 División Pteridophyta 96 Leguminosas Familia Fabaceae Pinos Clase Pinopsida BACTERIAS Reino Monera 102 Margaritas Familia Asteraceae Sapos y ranas Orden Anura Anfibios Magnolias y Vertebrados 120 Magueyes Género Agave 114 Pteridofitas margaritas Cactos 90 Familia Cactaceae 108 Conchitas Familia Crassulaceae 84 Gimnospermas Libélulas Orden Odonata Arácnidos Arañas y alacranes Clase Arachnida 24 HONGOS 168 Reino Fungi Cascabeles Familia Viperidae Subfamilia Crotalidae Reptiles Peces óseos Clase Actinopterigia Mariposas y polillas Orden Lepidoptera 48 Insectos 36 Corales y medusas Phylum Cnidaria 174 Colibríes Familia Trochilidae 156 Peces 60 Aves Abejas, avispas y hormigas Orden Hymenoptera Anémonas marinas y corales 180 Pericos Familia Psittacidae Mamíferos Tiburones y rayas Clase Chondrichthyes Escarabajos Orden Coleoptera 30 Jaguar Invertebrados Especie Panthera onca Ballenas y delfines Orden Cetaceae Vertebrados Invertebrados ANIMALES Reino Animalia Índice Prefacio Prólogo Introducción BACTERIAS HONGOS Invertebrados PLANTAS Vertebrados Nuestro impacto Créditos Prólogo Después de haber hojeado, ojeado y, finalmente, leído este texto llegué a la conclusión de que se trata de un libro muy especial. Y lo es por varias razones: la primera porque está escrito por un biólogo especializado en la ecología de grandes mamíferos ( entre ellos, los osos grizzli del noroeste de Canadá!), quien ha hecho un tratamiento casi monográfico de los grupos de organismos (tanto plantas como animales) que ha incluido en su libro. Eso, como sabemos quienes trabajamos en estas áreas de la biología, lo practican más bien los taxónomos, no los ecólogos. Segundo, porque se mezclan, yo creo que afortunadamente, dos que podríamos calificar como manías del Dr. Galindo: incluir siempre los nombres comunes y si se puede vernáculos de las especies de las que habla y, segundo, recurrir a tantos refranes mexicanos como sea posible, aunque no sea del todo obvio que vengan al caso. Lo anterior, combinado con el estilo de escribir de Carlos, hace que los lectores se interesen en la lectura de sus textos y especialmente comprendan el contenido de los mismos. El Dr. Galindo tiene en su baúl de experiencias una larga vida académica en el estudio de numerosas especies de vertebrados, en programas de conservación de la naturaleza en organizaciones no gubernamentales extranjeras y del país, en la capacitación de jóvenes en temas de ecología y conservación en muchos países latinoamericanos. Además, desde hace aproximadamente nueve años ingresó a la CONABIO a desarrollar el área de Comunicación de la Ciencia, con un pequeño grupo de jóvenes, mujeres y hombres de una capacidad y creatividad excepcionales. Es un gusto y un orgullo para la CONABIO que este libro de su autoría sea publicado por una editorial reconocida como lo es Paralelo 21. El libro congrega una porción de los muchos artículos que Carlos Galindo Leal ha escrito regularmente para la revista Mexicanísimo en los últimos diez años, y que de acuerdo con la misión de la revista, están dedicados a un público general. Creo que esta es una espléndida decisión que será de mucho interés para los seguidores de los escritos de Carlos. El autor hace lo que en mi opinión es muy importante en los esfuerzos de transmitir a la sociedad no especialidad varios de los elementos esenciales que subyacen a la Biología y que nos atañen directamente. Uno de ellos es el hecho de que somos una especie animal como los otros miles de especies con las que convivimos en este Planeta; que compartimos genes con todos los organismos vivos ( hasta las lechugas!) y que al provenir del mismo proceso de evolución que el resto de los organismos que han vivido, viven y vivirán en la Tierra, estamos hechos de biodiversidad y somos parte de ella. Si los amables lectores y lectoras tienen alguna duda, por favor reflexionen un momento qué desayunaron o comieron hoy: pura y simple biodiversidad. Ella es la que nos alimenta, nutre y restituye los elementos con los que está hecho nuestro cuerpo. TODOS LOS DÍAS! El segundo elemento al que me refiero, y que da inicio a los capítulos del libro, es el hecho de que el concepto de la individualidad de cada ser humano y que los filósofos griegos y después de ellos muchos otros más modernos mantenían (y aún mantienen) resulta ser enormemente relativo. Nuestro cuerpo contiene alrededor de (3.7 multiplicado por 13 dieces) células. Es un número enorme. Pues bien, sepan ustedes estimados lectores de este bello libro, que nuestros cuerpos contienen, en promedio, entre una y dos veces más de células que no son nuestras en nuestro organismo que nuestras propias células. Estas son fundamentalmente bacterias, levaduras, protozoarios y otros microorganismos, lo cual no puede ser causa de alarma pues muy al contrario, no podríamos vivir en buen estado de salud física y anímica sin ellos. Esto es un elemento más que subraya el hecho de que somos parte de la biodiversidad de este planeta y estamos hechos de biodiversidad. Algunos de esos componentes de la fenomenal biodiversidad que habita dentro de nosotros están relatados en este libro. Sin duda, influido por la fenomenal fototeca que él y su grupo han ido construyendo en la página web de la CONABIO, Galindo Leal ha seleccionado material gráfico de primerísima calidad para ejemplificar los grupos de organismos que describe en cada capítulo. Eso en sí es un elemento para gozar, pero la calidad, pertinencia y amena forma de sus textos conforman una unidad realmente atractiva para los lectores. Si un creciente número de ciudadanos mexicanos de todas las edades se inspira en el contenido textual y visual de este libro, Carlos Galindo Leal habrá logrado su objetivo central: educar y atraer a la sociedad mexicana a conocer la naturaleza de este privilegiado país. Dr. José Sarukhán Kermez 10 11 Prefacio Yo muero de mirarte y no entender. Rosario Castellanos (poeta mexicana, del reino animalia, especie humana sapiens, género femenino, familia chiapaneca-chilanga). Y si nos asomamos a México? Y si nos descubrimos en su rostro diverso, en la luz de sus especies, la riqueza de su naturaleza desértica y selvática y costera y urbana? Y si, además de asomarnos, tratamos de conocer? Por este camino ha vagado la vida profesional de Carlos Galindo Leal, curioseando, preguntando, estudiando, con ganas de encontrar respuestas antiguas y lanzar nuevas interrogantes. Sin limitarse a solo mirar, Carlos descubre con nosotros un México de formas inesperadas, de seres que comparten nuestro entorno y que son tan mexicanos como nosotros, como el cura Hidalgo, como Frida Kahlo, como el mariachi Vargas de Tecalitlán. Un México de bromelias y jaguares, de magueyes y cotorros, de pinos y abejas, que se enreda en los manglares o sobrevive con poca agua, que se esconde bajo las piedras o se vuelve violento cuando se siente agredido, un México nuestro pero no de nuestra propiedad. Este libro condensa un país apasionante, explicado con el estilo preciso y experto de Carlos, pero también con su ironía mexicanísima y cargado de dichos tan nuestros que sirven para casi todo, en especial para explicar nuestras regiones y sus paisajes. Es un libro inteligente, accesible, hermoso, que late en corazones de libélulas y tiburones, porque México es así: vivo, eternamente vivo, sorprendentemente vivo. Mexicanos por naturaleza nos obliga, también, a entender nuestra responsabilidad y el respeto con el que debemos acercarnos a un planeta compartido con otros seres, fundamentales en el caminar de nuestra historia. Los mexicanos que habitan a nuestro alrededor y aun dentro de nosotros responden al escenario cambiante, buscan adecuarse, continuar la especie, procurarse alimento, y nos tienen a nosotros como sus depredadores mayores pero también como sus protectores esenciales, como sus socios en el planeta, sus colegas evolutivos. De esquina a esquina de estos dos millones de kilómetros cuadrados de tierra y tres millones de aguas territoriales, los mexicanos todos desde Marcela hasta los escarabajos y desde Fernando hasta las orquídeas, desde los pueblos originarios hasta peces que se han acoplado a nuestro entorno, y desde maíces multicolores hasta soneros de Veracruz y Oaxaca tenemos un espacio pero al mismo tiempo una obligación para conservar el frágil equilibrio en el que convivimos. Eso apreciarás en las páginas de este ejemplar, un homenaje a la vida, a la nuestra y a la de los otros mexicanos por naturaleza. Te invitamos a volverte curioso, como Carlos y tantos otros maravillosos científicos y naturalistas que han aportado su experiencia a describir a nuestros compatriotas de cuatro, seis, ocho o ninguna pata, de ojos enormes o múltiples raíces, que no cantan mal las rancheras aunque no tengan voz y que también podrían decir que solo sus chicharrones truenan si les permitimos conservar su espacio. Invitarte a que leas y veas, y luego comprendas, y luego te comprometas con nuestros nopales, con las Monarca, con la naturaleza eufórica que nos rodea, a eso aspira este libro que muestra algunos caminos y aplaude tus propios esfuerzos para amar a nuestro país y a sus extraños, hermosos, impresionantes, diminutos o gigantes habitantes. Y porque saber es la mitad del camino, empecemos, gracias a Carlos Galindo, un inusual científico con vocación de juglar, por reconocer y reconocernos entre los Mexicanos por naturaleza. Luis Jorge Arnau Ávila 12 13 Unas palabras para empezar La naturaleza es maravillosa. No hay manera de hacer justicia para describirla: formas, texturas, colores, olores, funciones, ciclos, relaciones, comportamientos, parásitos y hasta enfermedades, todas nos causan asombro. Por qué la naturaleza es tan atractiva? Desde tiempos inmemoriales muchos han visto en esa belleza la mano de la creación. No es sorprendente que de esta contemplación e incomprensión se hayan originado las religiones. Sin embargo, hace alrededor de 160 años, dos naturalistas ingleses, curiosos observadores, pensadores críticos, profundamente enamorados de la naturaleza, Charles R. Darwin y Alfred R. Wallace, descubrieron el mecanismo de la formación de especies y de sus increíbles adaptaciones al ambiente. Vemos hermosas coadaptaciones muy evidentes en el pájaro carpintero y en el muérdago; y solo un poco menos obvias en el más humilde parásito que se afianza de los pelos de un cuadrúpedo o a las alas de ave; en la estructura del escarabajo que bucea bajo el agua; en la semilla alada que es arrastrada por la más suave brisa, en resumen, vemos bellas adaptaciones en todos lados y en cada parte del mundo orgánico (C. Darwin, 1859). En 1858 presentaron un breve escrito titulado Sobre la tendencia de las especies a formar variedades; y sobre la perpetuación de variedades y especies por medios naturales de selección. En ese artículo, seguido por sus obras magnas: El origen de las especies (1859) de Darwin y La distribución geográfica de las especies (1876) de Wallace, se explicaba el mecanismo de la gran incógnita: De dónde venimos? Hay grandeza en esta visión de la vida, que con sus diferentes fuerzas, habiéndose originado de una o pocas formas; y que, mientras este planeta ha ido girando de acuerdo a la ley de la gravedad, desde un origen tan sencillo, hayan evolucionado, y sigan haciéndolo, una infinidad de las formas más bellas y más maravillosas (C. Darwin, 1859). Más adelante con las investigaciones sobre la herencia del abad Gregorio Mendel (nacido en el imperio austriaco, hoy República Checa), publicadas entre 1865 y 1866 y redescubiertas treinta años más tarde, se incorporaron las leyes de la genética a la teoría de la selección natural. La teoría de la selección natural explica que las especies se forman debido a que generación tras generación, de todos los individuos de una población solamente una pequeña fracción sobrevive para reproducirse. Esa fracción lleva consigo un conjunto particular de genes que será el material disponible para la siguiente fracción seleccionada. Por lo tanto, esa fracción es considerada la más adecuada para ese particular ambiente y de ahí el nombre coloquial de la teoría conocida como la sobrevivencia del más apto. Debido a que los ambientes cambian, en el tiempo y en el espacio, la representación de distintos genes en la población va modificándose con el paso de las generaciones, y de esta forma se establecen adaptaciones de forma, función y conducta al ambiente, y se generan nuevas variedades y, finalmente, especies. Desde el pronunciamiento de la teoría, hemos descubierto con mucho detalle cómo funciona el proceso de la selección natural y de la herencia, a la vez que se han ido encontrando una larga lista de eslabones perdidos que van dándole continuidad a las ramas del gran árbol de la evolución, incluyendo nuestra propia rama. Por lo menos se han encontrado 6 especies de humanos y 11 ancestros extintos. Los seres humanos somos una especie más en el planeta. Compartimos con todas las especies una historia evolutiva, compartimos genes y diariamente convivimos y nos alimentamos de otros seres vivos. Somos afortunados porque tenemos conciencia del proceso de la evolución natural y de nuestra historia cultural. Esto nos permitiría crear un mejor futuro para todos los seres vivos del planeta. Sin embargo, en el poco tiempo desde que desarrollamos lo que llamamos civilización, una fracción de segundo en el calendario de la vida, hemos deteriorado el planeta entero de una forma inimaginable y sorprendente, eliminando a especies que lo habitaron por millones de años y amenazando a muchas otras, incluidos nosotros. Este libro tiene como objetivo contagiar un poco el asombro por la naturaleza, particularmente en un país superlativamente dotado de ella. Considero que el asombro es un primer paso para alimentar la curiosidad, la observación, el conocimiento, el valor y el respeto hacia los seres vivos con los que compartimos el país y el planeta. Conozcamos pues, a los Mexicanos por naturaleza El magnífico escenario ecológico en donde se ha desarrollado la trama evolutiva en nuestro país BACTERIAS Las mexicanas que todos llevamos dentro Dominio Bacteria Phylum Clase Orden Familia Género Especie Bacterias Cuando escuchamos hablar de bacterias, generalmente nos vienen a la mente imágenes de enfermedades, infecciones y contaminación. Sin embargo, en las bacterias, como en muchos otros grupos de vecinos, siempre encontraremos al bueno, al malo y al feo. En la más reciente clasificación de la vida en el planeta se han descrito tres grandes dominios: bacteria, arquea y eucaria. Nosotros, junto con plantas, animales, hongos y amibas, estamos ubicados en el último dominio. En el dominio arquea se incluyen tan solo unas 300 especies por el momento, que sin mucho maquillaje podrían hacerse pasar por bacterias. Sin embargo, bajo el escrutinio de rigurosos análisis bioquímicos su identidad queda delatada. Por último, en el dominio bacteria se han descrito actualmente alrededor de especies de minúsculos organismos unicelulares sin núcleo ni organelos internos, aunque se calcula que pueden existir millones de especies. A pesar de ser organismos de una sola célula, el grupo de las bacterias, nombradas así por su parecido a bastoncitos, es sumamente diverso en cuanto a sus oficios. Por ejemplo, algunas bacterias pueden capturar nitrógeno de la atmósfera. Ellas viven en ensanchamientos de la raíz de diversas especies de plantas, entre ellas las de la familia del frijol. Las bacterias toman el nitrógeno de la atmósfera y lo convierten en nitrógeno orgánico, utilizable para la elaboración de proteínas y otras moléculas que requieren de este elemento. De ahí, que las leguminosas sean tan nutritivas. A algunas bacterias las hemos utilizado desde hace miles de años en la producción de quesos, mantequillas, yogurt y vinagre. Por su parte, ellas nos han utilizado también desde hace miles de años, causándonos cólera, sífilis, lepra, tifo, botulismo, tétanos, difteria, escarlatina, neumonía y tuberculosis. Bacterias dentro de nuestras células Algunos científicos han propuesto la hipótesis de que los organelos más importantes de las células de las plantas y los animales fueron bacterias que, en el curso de millones de años, quedaron atrapadas en las células, en una relación mutuamente benéfica. Estos organelos son las mitocondrias y los cloroplastos. Las mitocondrias son la central de transformación energética de plantas y animales. Aquí se lleva a cabo la respiración celular en donde, mediante el oxígeno, se libera la energía acumulada en los carbohidratos y se produce Adenosin Trifosfato (ATP), la molécula que sirve de moneda para los intercambios energéticos dentro de las células. Como producto de la transformación, se produce 18 En el mundo a humanos y, entre los hábitats beneficiados, hay uno muy particular que ha aumentado y no limitadamente, sino de forma exponencial, favoreciendo a gran cantidad de inquilinos. Este hábitat tiene forma de pequeño túnel enredado de tan solo cinco centímetros de diámetro y de entre
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