O. Flores (2010), Carta abierta a Jagdish Bhagwati. Sobre economía global y otras preocupaciones

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  En su libro En defensa de la globalización, Jagdish Bhagwati presenta una serie de argumentos por los cuales legitima la acción del esquema económico actual y los múltiples procesos de globalización. El presente ensayo supone una respuesta epistolar a dicho punto de vista, mostrando que los argumentos con los cuales se analiza la realidad económica, social, política y cultural de la globalización son limitados, y no alcanzan a vislumbrar lo que Giddens identificaría como “defectos en el diseño” del modelo económico y “fallos del operador”, tomando éste último la forma del Fondo Monetario Internacional, sus funcionarios y asesores, cuya acción ha sido en muchas ocasiones el detonante de problemas como los desajustes económicos experimentados en los últimos años, el aumento de la pobreza, la desigualdad y la marginación en países en vías de desarrollo, así como la incertidumbre y la globalización de riesgos en todas sus dimensiones.
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  Carta abierta a Jagdish Bhagwati Sobre economía global y otras preocupaciones Orión Arturo Flores CamachoLicenciado en Sociología, Universidad de GuadalajaraEstudiante, Maestría en Ciencias Sociales, Universidad de GuadalajaraLíneas de investigación: Políticas públicas, desarrollo social y educación; sociología delcuerpo y la discapacidad; discursos, narrativas y representaciones sociales.(orionflores1@gmail.com) ã   Resumen En su libro  En defensa de la globalización , Jagdish Bhagwati presenta una serie deargumentos por los cuales legitima la acción del esquema económico actual y los múltiplesprocesos de globalización. El presente ensayo supone una respuesta epistolar a dicho puntode vista, mostrando que los argumentos con los cuales se analiza la realidad económica,social, política y cultural de la globalización son limitados, y no alcanzan a vislumbrar loque Giddens identificaría como “defectos en el diseño” del modelo económico y “fallos deloperador”, tomando éste último la forma del Fondo Monetario Internacional, susfuncionarios y asesores, cuya acción ha sido en muchas ocasiones el detonante deproblemas como los desajustes económicos experimentados en los últimos años, elaumento de la pobreza, la desigualdad y la marginación en países en vías de desarrollo, así como la incertidumbre y la globalización de riesgos en todas sus dimensiones. Palabras clave: globalización, neoliberalismo, economía internacional, Jagdish Bhagwati,Fondo Monetario Internacional, Consenso de Washington  1.   Estimado Dr. Bhagwati 1 : El motivo de esta carta es más bien oscuro. Algunos de sus artículos llegaron hasta a mí ydebo admitir que me consternaron profundamente. Sin ser yo docto en la materia, debodecir que hasta me indignaron llegando al punto de no dar crédito a muchos de sus dichos.Puede resultar grosero leer una carta en la que la premisa principal es señalarle lo mal queestán Usted y sus obras, créame que no es la intención. Su nombre, sus obras y supensamiento me han dado mucho material de reflexión en las pasadas noches, como elamante prendado de su amor imposible, así me encuentro ante sus ideas, pero en unarelación más cercana a la incomprensión que al amor. Lo pienso todo el tiempo, Dr.Bhagwati, pero no me malinterprete. El hecho de que pueble mis tribulaciones nocturnas nodebe alarmarlo, la culpa la tiene la crisis financiera.Y es que para mí, un sociólogo sin muchas tablas en lo que se refiere a la comprensión delsistema económico, cualquier desajuste me impresiona, pero sobre todo me causa miedo.Por apurar un ejemplo, le cuento que yo, de todas las instituciones que pueblan el mediosocial, a la que más le tengo miedo es a los bancos. Se me presentan como entes sin rostro ysin nombre propio, corporaciones frías que no alcanzo a entender pero no porque no lointente, sino porque el propio funcionamiento del sistema bancario es misterioso,obscuro…siniestro, vaya. En estos tiempos en los que la incertidumbre económica se haenquistado en las vidas cotidianas de tantos y tantos en el mundo en los que creo que tenerguardado el dinero debajo del colchón o en una caja fuerte detrás de un cuadro de la sala demi casa es más seguro que dárselo a un banco.Usted dirá que mi miedo es injustificado, inocente incluso. Probablemente tenga razón, yme dirá algunos ejemplos económicos para ilustrar lo penoso de mi caso. Se lo concedo, es 1 Jagdish Bhagwati (Mumbai, India, 1934) es profesor en la Universidad de Columbia (Estados Unidos) ymiembro del Council on Foreign Relations , uno de los think-tanks más importantes en materia de política yrelaciones exteriores en Estados Unidos. Con estudios de doctorado en el Instituto Tecnológico deMassachusetts, Bhagwati ha dedicado sus estudios en el proceso de globalización y libre mercado,defendiendo sobre todo la extensión de este último como una de las piedras de toque del crecimientoeconómico mundial. Ha sido también asesor en política económica del director del Acuerdo General sobreAduanas y Comercio (GATT, por sus siglas en inglés) entre 1991 y 1993, asesor especial en globalización dela Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 2001 y, actualmente, asesor externo de la OrganizaciónMundial de Comercio y miembro del grupo de alto nivel NEPAD para el desarrollo de África de la secretaríageneral de la ONU. Dentro de sus obras más destacadas resalta  En defensa de la globalización (Debate,2005), libro al cual este ensayo busca dar respuesta y, sobre todo, crítica.  su campo. Pero permítame hablarle brevemente de lo que a mí, desde mi campo disciplinar,me preocupa, al punto de tenerme insomne buena parte de la noche mientras pienso en lasimplicaciones de sus dichos. Le hablaré, pues, de estos tiempos que nos ha tocado vivir.Hay varias lógicas y procesos que definen al mundo como lo conocemos actualmente sonlos tiempos de la inmediatez, del intercambio rápido, de la movilidad y la interconectividad.Tiempos en donde el mundo no duerme, está en constante evolución. Las grandesrevoluciones técnicas, científicas y sociales que en el pasado tardaban hasta siglos engestarse, hoy las vivimos en cosa de horas o incluso menos. Vivimos una era especialmentefascinante, donde podemos estar en muchos lados a la vez, gracias a la tecnología: es cosade posicionarse ahí por donde pasa la información, o mejor aún, en donde se genera. Esosflujos y nodos de los cuales Castells habló con mayor maestría en su momento (1999).Debo reconocer muy a mi pesar (aunque posteriormente en esta carta me arrepienta y deargumentos para hacerlo) que gran parte de la magia de estos tiempos se la debemos a laevolución del sistema económico. Pocos programas políticos, económicos o sociales hansido tan efectivos en la búsqueda de sus objetivos supremos como lo es la economíaneoliberal: se ha promovido la generación de oportunidades para elegir en todo el mundo,el aumento rampante de la oferta con miras al consumo, todo bajo una premisa sencilla peroenvidiable, como lo es la búsqueda de la libertad. Es poético. Los grandes clásicos (Smith,Ricardo, Bentham) estarían orgullosos.Desafortunadamente, lo que es magia para algunos y en algunas circunstancias, paramuchos otros es adversidad. Y es que tendríamos que preguntarnos si la libertad se haalcanzado y cuáles han sido los costos de buscarla. Habría que preguntarnos también si estaevolución está al alcance de todos. Es decir, yo vivo en una ciudad medianamentecosmopolita (Guadalajara, a donde está cordialmente invitado), con una infraestructura talque me permite tener acceso a determinadas oportunidades que, por ejemplo, el pueblodonde nació mi padre no tiene (Mexticacán, lugar azotado por la migración y las continuassequías). Por otro lado, la vertiginosidad de nuestros tiempos exige una visión global, elsistema está hecho para que la tengamos, pero resulta que hay necesidades tan o másapremiantes que las del globo: primero está el comer, y en un país como en el que vivo, con  una población de pobres indeterminada pero que se antoja elevada, eso va por encima decualquier visión global.Compara Giddens estos tiempos con el hecho de cabalgar encima de un  juggernaut   desbocado que en cualquier momento se puede volver en nuestra contra: “el mundo socialnunca puede conformar un entorno estable debido a la incorporación de nuevoconocimiento sobre su carácter y su funcionamiento” (Giddens, 1993:144). Es ahí donde yocuestionaría las bondades de estos tiempos, es decir: ¿debemos agradecer por laprecariedad, la inseguridad ontológica en la que vivimos gracias a la expansión de lasamenazas que antes tenían poco o nulo impacto sobre el ordenamiento global? Porque elhecho de estar interconectados nos vuelve frágiles, Dr. Bhagwati. No hace mucho tiempofueron los ataques terroristas en su natal Mumbai 2 , mismos que tuvieron al mundo en vilo.Y entonces, a mi rosario diario de preocupaciones entre las que están cotidianamente elconservar mi empleo y tener dinero en la cartera para poder comer decentemente el día dehoy, tengo que agregar el constante y latente temor de ser víctima de un ataque terrorista.No se entienda con esto que el tenor de este ensayo-carta es culpar al sistema económicoglobal del principio y fin de todas las desgracias de la humanidad. En lo absoluto. Sóloquiero puntualizar el hecho de que, desafortunadamente, la globalización no sólo fueeconómica, sino también social, política y cultural, y para dichos movimientos me pareceque aun no está preparado el planeta.Otro problema derivado de estas incertidumbres tiene que ver con las novísimas formas dela estratificación. Desde el discurso del modelo que se ha propuesto defender se nos enseñaque somos libres de escoger y ser quiénes queramos ser. La cosa es que no todos somoscorredores de bolsa en Wall Street o grandes empresarios, y no tanto porque no queramos,sino porque así de asimétrico es este planeta, y eso es algo con lo que yo no puedo vivir 2 Los ataques terroristas de Mumbai tuvieron lugar entre el 26 y el 29 de noviembre de 2008. Durante esostres días 10 atacantes asolaron la ciudad y sus principales puntos de interés turístico y económico con tiroteosy explosiones que provocaron la muerte a 164 personas y a 9 de los 10 perpetradores. El ataque contó con unaextensa cobertura informática por medio de los principales canales noticiosos del orbe, pudiendo el mundo sertestigo directo de la tragedia en todas sus etapas.
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