Luciano - 33 Sobre el parásito o Que el parasitismo es un arte

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  Dedicada a los filósofos
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  BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS, 113LUCIANO OBRAS II TRADUCCIÓN Y NOTAS POR JOSÉ LUIS NAVARRO GONZÁLEZ LOS RETRATOS   Asesor para la sección griega: CARLOS GARCÍA GUAL.Según las normas de la B. C. G., la traducción de este volumen ha sido   revisada por LIDIA INCHAUSTI GALLARZAGOITIA.  EDITORIAL GREDOS, S. A.Depósito Legal: M. 15372-1988.ISBN 84-249-1276-4.Impreso en España. Printed in Spain.Gráficas Cóndor, S. A.,Sánchez Pacheco, 81, Madrid, 1988. — 6179.© EDITORIAL GREDOS, S. A.   Sánchez Pacheco, 81, Madrid. España, 1988. EDITORIAL GREDOS     Luciano de Samósata   Sobre el parásito o que el parasitismo es un arte   2 ÍNDICE GENERAL  Págs. 26   Caronte o Los contempladores ............................................... 7   27   Subasta de vidas ................................................................... 30 28    El pescador o Los resucitados .............................................. 54 29    Doble acusación o Los tribunales ........................................ 90 30  Acerca de los sacrificios .................................................... 121 31   Contra un ignorante que compraba muchos libros ............ 132 32    El sueño o Vida de Luciano ............................................... 151 33    Sobre el parásito o Que el parasitismo es un arte ............ 161 34  El aficionado a la mentira o El incrédulo........................... 195 35    Juicio de diosas ................................................................. 226 36   Sobre los que están a sueldo ............................................. 237 37    Anacarsis o Sobre la gimnasia .......................................... 272 38 Menipo o Necromancia ..................................................... 303 39  Lucio o El asno .................................................................. 320 40 Sobre el luto ....................................................................... 364 41    El maestro de retórica ....................................................... 374 42    Alejandro o El falso profeta .............................................. 392 43    Los retratos ........................................................................ 427 ÍNDICE DE NOMBRES PROPIOS ...................................   445   Textos griegos de Luciano:http://sites.google.com/site/ancienttexts/gk-l2 Obras de Luciano en inglés:http://www.sacred-texts.com/cla/luc/fowl/index.htm   Luciano de Samósata   Sobre el parásito o que el parasitismo es un arte   3 33 SOBRE EL PARÁSITO O QUE EL PARASITISMO ES UN ARTE Tal vez sea este diálogo uno de los que más llamen nuestra atención. Ocultando posiblemente su personalidad bajo la etiqueta de «Tiquíades», Luciano fuerza una confrontación con un tal Simón, experto«parásito», hábil como nadie para demostrar que «vivir de gorra» tiene un mérito y requiere esfuerzo ytrabajo. Por otro lado y siguiendo una línea argumental e incluso conceptual de corte estoico, se demuestraque el vivir de gorra o el parasitismo es un arte, entendido al modo que lo definían y lo precisaban losestoicos. Requiere su técnica, tiene sus limitaciones y, obviamente, también sus compensaciones.Luciano, al pergeñar esta imagen del gorrón o parásito no hace sino alinearse con la Comedia Nueva, enla que los «personajes» han dejado sitio a los «tipos». En este sentido la figura estereotipada del Simón deeste diálogo está francamente conseguida y realzada, pues no se trata de un parásito de los que a vecesresultan en las comedias lo más parecido al payaso-clown, sino de un parásito capaz de argumentar consolidez y de defender con tenacidad sus puntos de vista, que desde luego son muy particulares. ¿Se puedeadmitir, como hace el tal Simón, que Patroclo vivía a costa de Aquiles, es decir que era un auténtico gorrón o parásito del hijo de Tetis? Respuestas afirmativas a preguntas de esta índole y aseveraciones por el estilohacen que el diálogo nos obligue a sonreír y a reír una vez más. 1 TIQUÍADES. — ¿Cómo es, Simón, que el resto de los hombres, tanto libres como esclavos,conocen un oficio por medio del cual se hacen útiles unos a otros, mientras tú, por lo que se ve, notienes ningún trabajo del que tú mismo pudieras extraer algún beneficio o compartirlo con otro?SIMÓN. — ¿Cómo me haces esa pregunta, Tiquíades? No tengo ni idea. Prueba a hacerme una pregunta más fácil de comprender.TIQUÍADES. — ¿Qué actividad sabes realizar?, por ejemplo. ¿La música?SIMÓN. — En absoluto, por Zeus.TIQUÍADES. — ¿La medicina?SIMÓN. — Tampoco ésa.TIQUÍADES. — ¿La geometría?SIMÓN. — En   modo alguno.TIQUÍADES. — ¿Qué, entonces? ¿La retórica? Pues estás a la misma distancia de la filosofíaque el vicio.SIMÓN. — Pues yo más lejos aún si cabe. Así que no creas que me has ofendido por ello, porque no lo sé. Afirmo, en cualquier caso, que soy un hombre vicioso y peor de lo que tú crees.TIQUÍADES. — Sí. Pero tal vez no aprendiste esos oficios por su envergadura ni su dificultad.Pero... ¿acaso alguno de los vulgares, el oficio de albañil o de zapatero? Porque no se te ve queandes tan bien como para no necesitar de algún tipo de oficio.SIMÓN. — Llevas razón, Tiquíades; no conozco ninguno de esos oficios.TIQUÍADES. — ¿Cuál, entonces?SIMÓN. — ¿Que cuál? Uno formidable, a mi entender. Y si lo aprendieras, creo que loelogiarías sin reservas. En su práctica soy bastante diestro, pero, en la teoría, no puedo decir lomismo.TIQUÍADES. — ¿Cuál es ese oficio?SIMÓN. — Me parece que aún no me he preocupado de sus aspectos teóricos. De manera queconozco un oficio; bástete con saber eso y, en consecuencia, no debes enfadarte al respectoconmigo. Pronto oirás en qué consiste.TIQUÍADES. — No voy a poder aguantarme.SIMÓN. — A lo mejor te resulta chocante la naturaleza del oficio en cuestión cuando lo oigas.   Luciano de Samósata   Sobre el parásito o que el parasitismo es un arte   4 TIQUÍADES. — Precisamente, por eso, ardo en deseos de saberlo.SIMÓN. — En otro momento, Tiquíades.TIQUÍADES. — De ninguna manera. Habla ahora..., a no ser que te de vergüenza hablar.SIMÓN. — ...El parasitismo. 2 TIQUÍADES. — Pero, vamos a ver, ¿alguien que no sea un demente podría darle a eso elnombre de «oficio» 1 ?SIMÓN. — Pues yo, por ejemplo. Y si te parece que no estoy en mi sano juicio, piensa que enesa demencia radica la clave del no saber ningún otro oficio, y déjame ya libre de tus acusaciones.Dicen que ese extraño duende es duro en los demás terrenos con quienes lo llevan dentro, pero queles perdona sus errores como un maestro o un pedagogo, haciendo recaer sobre sí mismo las culpasde ellos.TIQUÍADES. — Entonces, Simón, ¿el parasitismo es un oficio?SIMÓN. — Naturalmente, y yo el experto que lo ejerce.TIQUÍADES. — ¿O sea que eres un parásito?SIMÓN. — Buen insulto me has lanzado, Tiquíades.TIQUÍADES. — ¿No te pones rojo de vergüenza al oírte llamar parásito?SIMÓN. — ¡Qué va! Me avergonzaría si no pudiera yo decirlo.TIQUÍADES. — Entonces, por Zeus, caso que queramos que te conozca alguno de los que no teconocen, cuando estime oportuno saber algo, está claro que diremos «aquí el parásito».SIMÓN. — Y con más propiedad, incluso, que al referiros a Fidias diríais «el escultor», porquedisfruto con mi oficio no menos que Fidias lo haría con su Zeus 2 .TIQUÍADES. — Al pararme a pensar una cosa, me ha entrado mucha risa. — ¿Qué cosa?TIQUÍADES. — Que, al mandarte una carta, pondremos en el encabezamiento, como escostumbre: «A Simón el parásito.»SIMÓN. — Pues claro, me daríais más gusto que si os dirigierais a Dión llamándolo el filósofo 3 . 3 TIQUÍADES. — Me importa un pepino si te gusta oírte llamar así: hay que fijarse en la otrafaceta absurda.SIMÓN. — ¿Qué faceta absurda?TIQUÍADES. — Si pudiéramos clasificar esa actividad entre los demás oficios, de modo que, sialguien pregunta qué oficio es, se le pueda contestar «el parasitismo», como «la gramática» o «lamedicina».SIMÓN. — Pues, yo incluso me atrevería a afirmar, Tiquíades, que esa actividad constituye casiun oficio más propiamente que cualquier otra. Si te agrada escucharme, creo que podría explicarteel porqué, aunque, como me apresuré a decirte, no estoy totalmente preparado para ello.TIQUÍADES. — Nada importará, siempre que lo que digas, aunque sea poca cosa, sea verdad.SIMÓN. — Bien. Fijémonos, primero, si te parece, en el oficio en general; veamos cuál es sunaturaleza. Así podríamos continuar examinando los distintos oficios por sus características, si esque con razón participan de ella.TIQUÍADES. — Entonces, ¿qué es el oficio en general? Lo sabes perfectamente.SIMÓN. — Perfectamente.TIQUÍADES. — Pues, si lo sabes no sé - a qué esperas para decirlo. 4 SIMÓN. — Un oficio es, según voy recordando por haberlo oído de labios de un hombreilustrado, un conjunto de katalépseis que funcionan de forma combinada con vistas a una finalidad práctica en la vida 4 . 1 Se habla, en español, de Escuela de Artes y Oficios. En griego, al menos a lo largo del diálogo, no existe distinciónentre artes y oficios, pues se da por sentado que el dominio del primero implica el ejercicio del segundo. De ahí que seael contexto el que nos obligue a traducir bien por arte, bien por técnica, bien por oficio. 2 Alusión, posiblemente, a la obra más colosal de Fidias; la estatua de Zeus en oro y marfil destinada a su famosotemplo en Olimpia. 3 Dión de Siracusa, el tirano, amigo y discípulo de Platón.SOBRE EL PARÁSITO 165 4 Simón acuña términos de la filosofía estoica para realzar su definición, que lógicamente oscurecen la traducción; por  katalépseis  podemos entender captaciones, aprehensiones.
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