La Lectura en Tiempo de Crisis

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  LA LECTURA EN TIEMPOS DE CRISIS Para mí, el estudio ha sido el supremo remedio contra el hastío de la vida, pues no ha habido pesar que una hora de lectura no haya quitado , escribió Montesquieu. En Auschwitz, Primo Levi recitaba a Dante a su amigo Pikolo. Condenado a una pena de trabajos forzados, Joseph Brodsky leía a Auden para sacar fuerzas y sobrevivir. Jean-Paul Kauffmann, preso durante tres años en Líbano, recuerda: Metido en el fondo de mi lectura, produciendo dentro de mí otro texto. E
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  LA LECTURA EN TIEMPOS DE CRISIS Para mí, el estudio ha sido el supremo remedio contra el hastío de la vida, pues no hahabido pesar que una hora de lectura no haya quitado , escribió Montesquieu. EnAuschwitz, Primo Levi recitaba a Dante a su amigo Pikolo. Condenado a una pena detrabajos forzados, Joseph Brodsky leía a Auden para sacar fuerzas y sobrevivir. Jean-PaulKauffmann, preso durante tres años en Líbano, recuerda: Metido en el fondo de mi lectura,produciendo dentro de mí otro texto. Extraño goce, equivalía a una liberación provisional.Encadenado y a la luz de una vela, conocí la adhesión absoluta al texto, la fusión total con los signos que lo componían… .  Testimonios como esos abundan entre los lectores habituales. La lectura como unaliberación provisional (que puede prolongarse toda la vida) y como remedio contra el tedioy la mezquindad que nos rodea. Y es antigua la creencia de que la lectura puede contribuiral bienestar y mejoría de las personas. Los programas de promoción de la lectura sesustentan en esta idea. Pero, en realidad, ¿puede ayudar en algo la lectura cuando se viventiempos de crisis económica, política, social y cultural? ¿Para qué sirven los libros o lalectura cuando estamos sitiados, amenazados y angustiados por una violencia desbordada,por los más de 40 mil muertos, en el caso de México? ¿De qué manera la lectura de obrasliterarias puede contribuir a que vivamos mejor en una crisis? Dice Michéle Petit que una crisis surge cuando, debido a cambios de carácter brusco […] o debido a una violencia continua y generalizada, los esquemas de regulación, tantosociales como síquicos, hasta entonces vigentes, se vuelven inoperantes (El arte de lalectura en tiempos de crisis, 2009). No cabe duda que nosotros estamos muydesconcertados por una violencia extrema que, gracias a estrategias oficiales equivocadas,se reproduce inusitadamente y comienza a alcanzarnos a todos. Es una circunstancia tancrítica que no sólo afecta y cuestiona la representación de nosotros mismos, sino el sentidototal de nuestras vidas. ¿Puede contribuir la lectura a nuestra reconstrucción y areconfigurar con imaginación y complejidad el sentido de nuestra vida? Como muchosotros, pienso que sí.Las épocas de grandes crisis económicas y las guerras volcaron a la gente a refugiarse enlos libros. Se dice que la crisis económica de los años treinta, en Estados Unidos, lanzó amillones de estadounidenses a sus bibliotecas. Con la Segunda Guerra Mundial ocurrió lomismo en Europa (Virginia Woolf leía compulsivamente mientras volaban avionesmilitares por encima de Inglaterra). J.M.G. Le Clézio, que por esos años estaba en Niza,escribió: No se podía salir, era demasiado peligroso. Los caminos y los campos estabanminados. Vagabundear era imposible. No teníamos muchos amigos, vivíamos aislados.Había que poblar ese vacío, y allí estaban los libros .  ¿Qué buscaban en esos libros? El diálogo, el acompañamiento, la hospitalidad; en otraspalabras, un hogar para vivir. Un relato que les ayudara, en medio de una fuerte crisis, areconstruirse como sujetos. Un poema que los pusiera en contacto con otra subjetividad.Alejarse del mundo, de su mundo, para observarlo con mayor claridad. La literatura abrepuertas hacia horizontes distantes que contribuyen, paradójicamente, a comprendernos. Nosimpulsa a edificar un país interior, un espacio síquico, que nos coloca en posición desujetos, cuando algo se había resquebrajado. No hay equilibrio social sin literatura ,afirmó con lucidez el crítico literario Antonio Cándido. La literatura nos aporta palabras,discursos, imágenes, símbolos, emociones y lazos de intersubjetividad para interpretar elmundo que habitamos, para leerlo.En esos periodos de catástrofe y tragedia, más que el desciframiento de los textos, más quela exégesis erudita, lo esencial de la lectura era, al parecer, ese trabajo del pensamiento, dela ensoñación. Esos momentos en los que se levanta la vista del libro y se esboza unapoética distinta, en los que surgen asociaciones inesperadas (Michéle Petit). A esosmomentos de respiro, de refugio entre los libros; a esos instantes en los que uno detiene lalectura y levanta la vista para perderse en la imaginación provocada por lo leído, es a lo quetanto se oponen las escuelas, los patrones, que sólo privilegian la utilidad y la rentabilidadeconómicas (aunque luego les asuste, ¡hipócritas!, la crisis de valores). En tiempos deviolencia, los libros, la literatura, ofrecen herramientas para vivir de una manera distinta.Hoy, como nunca, los necesitamos. Publicado en El Debate de Sinaloa (elacantilado@yahoo.com.mx)  DONDE HABITA LA BESTIA HUMANA La lectura del libro Revólver de ojos amarillos (Almadía) me confirma lo que siempre hepensado del escritor J.M. Servín (Ciudad de México, 1962): es un narrador nato, uncontador profesional de historias que se vale exitosamente de la crónica, la novela o elcuento. En el engreído mundillo literario hay personas que no saben contar una historia;otras, no saben hacerlo eficazmente, exhiben, por doquier, las costuras y los parches de suaccidentada faena; pero hay quienes tienen oficio para narrar y tramar historias con unagran naturalidad. A esta última clase pertenece Servín.Basta revisar la novela Cuartos para gente sola (1999), las crónicas de Por amor al dólar(2006) y los relatos de Revólver de ojos amarillos (2006) para darse cuenta de la destrezacon que Servín dispone de estos géneros narrativos y los fusiona hasta diluir, incluso,fronteras convencionales (Por amor al dólar roza el arte de la novela; Al final del vacío,otra de sus novelas, debe mucho a la crónica). El propio autor ha confesado que le tienensin cuidado las divisiones generalmente arbitrarias entre reportaje, crónica y literatura. Lofundamental es escribir, avanzar, acechar y sorprender, como serpiente, con sus historias,dejando la impronta de una subjetividad. El aséptico e ilusorio periodismo objetivo no espara Servín, su territorio es otro: la literatura. Si George Orwell, al escribir su crónica de laGuerra Civil española, hubiera desdeñado la literatura, ¿tendríamos Homenaje a Cataluña(1938)? Si Truman Capote hubiera atendido preceptos académicos, ¿habría escrito la genialobra A sangre fría (1966), con sus hermosos retratos criminales? Creo que no. Reportajes onovelas, ¡qué importa! Son dos obras maestras de la literatura universal.Inspirado en las aventuras de London y Melville, en las crónicas de Truman Capote, TomWolfe, Norman Mailer, Salvador Novo y Jorge Ibargüengoitia, y en un seguimientoprofesional de la nota roja, Servín apuesta por aquello que ha distinguido, desde siempre, ala mejor narrativa: el registro y la puesta en escena de la mezquindad humana. Hasta queaceptemos el hecho de que la vida misma está fundada en la miseria, no aprenderemosnada , escribe Henry Miller en un epígrafe que abre el libro Por amor al dólar.Leí con cierta suspicacia los cuentos de Revólver de ojos amarillos, y me llevé unasorpresa. Si el cuento es, ante todo, historia y trama, resumen y escenificación dramática, elautor logra su cometido en la mayoría de los relatos reunidos en este volumen. La maestríade Servín, ya se ha dicho, está en ese realismo lóbrego y vandálico que también practicaGuillermo Fadanelli. No se trata de reflejar fielmente la realidad, como un espejoinanimado, sino de llevar a la página los desvaríos profundos de la vida, dejar a los  personajes chapotear en la fuente de su miseria humana (en El antojo, por ejemplo, Servínroza la necrofilia de Rubem Fonseca). Por eso, el autor elige personajes sencillos(malencarados usuarios del metro, pervertidos empleados de zapatería, ebrios, rateros,algún ejecutivo fanfarrón, mendigos, prostitutas, policías que sobreviven asaltandopendejos) y un lenguaje directo, seco y contundente como el disparo de una bala homicida. El acto de narrar , afirma Servín en un ensayo, sea desde la ficción o desde elperiodismo, conlleva el salto al vacío en pos de las profundidades donde habita la bestiahumana . Heredero de las atmósferas sórdidas, violentas y avinagradas que con talprecisión artística describiera en sus cuentos y novelas el genio de José Revueltas, lanarrativa de J.M. Servín está conformada, más que de personajes, por abismos existencialesen los que gobiernan bestias demasiado humanas. La realidad tiene labios que besan amuerte , dice un verso de Juan Gelman. Irad Nieto: elacantilado@yahoo.com.mx  http://www.debate.com.mx/eldebate/Articulos/ArticuloOpinion.asp?idArt=11270566&IdCat=6116 
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