El urbanismo como elemento clave para un nuevo paradigma ambiental (con resumen)

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  El urbanismo visto como elemento central en un nuevo paradigma amiental para el siglo XXI
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  1  EL URBANISMO COMO ELEMENTO CLAVE PARA UN NUEVO PARADIGMAAMBIENTAL Citación de este artículo: Moreno Viqueira, G. (2009). El urbanismo como elemento clave para un nuevo paradigmaambiental. Revista Umbral  , 1: 238-253. Dr. Gabriel Moreno ViqueiraCatedrático AsociadoUniversidad de Puerto RicoRecinto de Río Piedraswww.facebook.com/gmviqueira  This work was supported by a grant from the US Environmental Protection Agency. Resumen:   Se está constituyendo un cambio de paradigma en el pensamientomedioambiental que ha posicionado al urbanismo como un elemento estratégico de lapolítica pública ecológica. Este cambio paradigmático responde al hecho de que al final delsiglo XX y a principios del XXI hemos visto surgir un problema ambiental que va más alláde la contaminación industrial: un modelo de urbanismo disperso que está asociado a unuso excesivamente ineficiente del suelo, a una gran dependencia del automóvil y a un tejidourbano que dificulta o imposibilita el caminar o el tener un sistema transporte colectivoefectivo. El uso ineficiente del suelo está asociado a su vez a una destrucción sinprecedentes de áreas naturales y agrícolas. La demanda excesiva de movilidad ha hecho deltransporte uno de los contribuyentes principales de gases que producen el calentamientoglobal y una de las mayores fuentes de consumo energético. Por lo tanto cualquier políticaambiental debe ir más allá del típico enfoque ecológico tradicional e incorporar alurbanismo como parte central de su estrategia. En este urbanismo el espacio público peatonal y el transporte colectivo   deben entenderse como elementos centrales de laestrategia ecológica , no solo urbanística. Estos a su vez deben promoverse a base defomentar la densidad, la mezcla y proximidad de usos (vivienda, comercio, servicios,trabajo, ocio) y un diseño y una planificación urbanas dirigidas al peatón y al transportecolectivo. En el contexto actual de crisis energética y cambio climático esta propuesta deurbanismo ecológico y humano, lejos de ser algo idealista, es una necesidad pragmática einevitable . Debe considerarse como parte fundamental del pensamiento y la política públicaambientales del siglo XXI. Dentro de este contexto, el ambientalismo del siglo XXIdemanda una cultura de defensa del espacio público peatonal análoga a la defensa delespacio natural como parte de la defensa del general medioambiente.  2INTRODUCCIÓNEl movimiento ambientalista moderno comenzó como una visión anti urbana dondela naturaleza se entendía como el antídoto a todos los males de la ciudad. El estudio ytrabajo urbano se ha estado tratando como algo separado del asunto ambiental. Cuando seintenta integrar el asunto ambiental al urbano, o hablamos de “urbanismo verde,” noslimitamos a lo que llamamos infraestructura verde: parques, ríos urbanos, áreas verdes,bosques urbanos, paseos ciclistas, etc.Lo que propongo aquí es que la manera de urbanizar en sí misma , el diseño y laplanificación de la “infraestructura gris,” deben ser considerados como parte  fundamental de la política y pensamiento ambientales del siglo 21. Esto implica un giro de 180 gradosen la actitud ambiental frente a lo urbano. En esta propuesta el rescate y disfrute de la vidaurbana , lejos de ser vistos como la antístesis a lo ecológico, se consideran como elementosesenciales de un nuevo pensamiento y política ambientales. En este sentido el diseño de laciudad, sus calles, espacio público peatonal, aceras, tráfico, transporte colectivo, pasarían aser parte tanto del trabajo ambiental como de una visión más amplia del urbanismo verde,en vez de limitar éstos a lo tradicionalmente ecológico.Este cambio paradigmático ya está ocurriendo. Empezamos a ver biólogos como losde la Universidad de Duke en un congreso de urbanismo. Igualmente vemos trabajar juntosa arquitectos, planificadores y ecólogos en la Universidad de Hawái. Por otro lado, lafundación Sea Grant, una importante institución que se dedica principalmente a lainvestigación de la ecología marina en Estados Unidos, ha reconocido que para conservar laecología marina deben considerar como parte central de su preocupación ecológica lo queocurre tierra adentro en términos urbanísticos. Por eso vemos a la fundación Sea Granttrabajando conjuntamente con planificadores y desarrolladores urbanos. Por último, vemosa la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos financiando proyectos deinvestigación en urbanismo y transporte.Organizaciones ecológicas como Greenpeace proponen la vida urbana en ciudadescompactas y densas como parte esencial de la nueva estrategia ecológica. Los ciudadanosde Pórtland, Oregón, ciudad conocida por su gran conciencia ambiental, han comenzado aadoptar la vida en el centro urbano como una forma más ecológica de vivir que su  3tradicional predilección por la vida en casas suburbanas alejadas de la ciudad y cercanas ala naturaleza.Este cambio de paradigma se evidencia también en el reciente giro que ha dado laAgencia de Protección Ambiental de Estados Unidos en adoptar proyectos de urbanismo ymovilidad en un contexto que hasta ahora había seguido la vertiente más tradicional de noconsiderar estos asuntos como parte de su tarea ecológica. Ejemplo de ello es sufinanciación de proyectos como el de nuestro laboratorio que promueve al urbanismo y lamovilidad sostenibles como elementos centrales de una nueva política ambiental. 1 Tambiénlogramos que se integrara el aspecto urbano como elemento medular en un proyectomillonario financiado por la National Science Foundation que promueve un enfoqueintegral entre lo ecológico y lo social. 2  Todos estos son síntomas del cambio paradigmático que estamos experimentandoen el pensamiento ambiental, de una nueva forma de entender lo ambiental en síntesis conlo urbano.Sin embargo, esta propuesta de incorporar al urbanismo como tema central delestudio ambiental aun es demasiado nueva. El paradigma ecológico naturalista tradicional,que pretende hacer una separación clara entre lo biológico y social, entre lo natural y loconstruido, aun opera en la mente de muchos académicos, funcionarios del gobierno,profesionales y ciudadanos.No es extraño que se continúe practicando una separación entre lo ecológico y lourbano. Esta separación entre lo biológico y lo social, lo que el sociólogo francés BrunoLatour 3 llama el colectivo de las dos cámaras, es uno de los pilares de ese momentohistórico que llamamos modernidad. Por modernidad me refiero al fenómeno socio–histórico srcinado con la revolución científica y el Renacimiento, que transformó las bases 1 Tanto en el campus universitario como en el resto de la ciudad. 2 Este proyecto es parte del programa IGERT (Integrative Graduate Educational, Research and Traininggrants) de la National Science Foundation en el que yo actúo como co-investigador principal junto con JessZimmerman y Nick Brokaw, y con Rafael Ríos como investigador principal. 3 Latour, Bruno. 2004. Politics of Nature: How to Bring the Sciences into Democracy (Cambridge: HarvardUniversity Press).  4de la cultura occidental.   Sin embargo, según Latour, ya no podemos esconder más lanaturaleza híbrida de las cosas donde lo natural y lo biológico no son dimensionesseparables de lo social y lo construido. El pensamiento ecológico del siglo XXI ya no puedefuncionar dentro de esa estricta separación.Aun en publicaciones recientes donde sí se incluye alguna discusión del asuntourbano, como en el excelente y valioso documento  Atlas Ambiental de Puerto Rico 4 , no seincluye el tema del urbanismo (la peatonalidad, el transporte colectivo, el diseño urbano,etc.) como un aspecto medular del asunto ambiental. Esto no es un fallo del documento sinomás bien refleja los límites que hasta ahora le habíamos impuesto a la definición de lo quese consideraba “ambiental.” Estoy seguro que estos temas se incluirán en el futuro. UN NUEVO PROBLEMA AMBIENTAL La preocupación medioambiental que toma fuerza en el siglo XIX se cuaja en unmomento histórico donde la contaminación industrial sobresale como una consideraciónprincipal. Y aunque la contaminación industrial sigue siendo un problema serio, hemosvisto surgir otro gran problema ambiental al final del siglo XX. Se trata de un modelo deurbanismo que dispersa y suburbaniza la ciudad y que nos hace a la vez excesivamentedependientes del automóvil privado como medio de transporte.Lo que aun no se escucha mucho en los debates sobre el cambio climático es queeste modelo de urbanismo y movilidad es el responsable de la mayoría de los gases deefecto invernadero en Estados Unidos y Puerto Rico. Este tipo de urbanismo, basado en untejido urbano de baja densidad y en la separación intencional de funciones (vivienda,comercio, trabajo) hace que sean inefectivas otras formas más sostenibles de movilidadcomo el transporte colectivo y el caminar (al alargar las distancias) además de destruir laposibilidad de vida urbana y encuentro social.La obligación de hacer cualquier viaje en automóvil, aunque sea para comprar elpan, hace que países como Estados Unidos y Puerto Rico consuman más del doble de 4 Lopez Marrero. T. y Villanueva Colon, N.   Atlas Ambiental de Puerto Rico, (San Juan: Editorial Universidadde Puerto Rico 2008).
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