Doce_pruebas_de_la_inexistencia_de_Dios

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  El libro ”Las Doce pruebas de la inexistencia de Dios” es un compendio de las doce conferencias que dio Faure en Paris desde noviembre del año 1920 a febrero de 1921. Faure defiende en ellas la postura atea y entra en polémica con el pensamiento creyente o teísta. La originalidad y el acierto de Faure en su planteamiento de las Doce pruebas es que no identifica el ateismo con la postura científica, reconociendo desde el principio la limitación de las ciencias para resolver, al menos de momento, los grandes enigmas que han provocado la postura religiosa. Tampoco es al Dios puramente filosófico (una especie de Motor inmóvil de Aristóteles, o de la trascendencia de Jaspers) al que se dispone a combatir Faure, sino al Dios vivo de las religiones, al Dios al que adoran y rezan los creyentes. También es original, dentro de la literatura atea del XIX y XX, que se ataque no solo al origen y función social de la religión (como hace el marxismo, el anarquismo en general y, hasta cierto punto, también la corriente freudiana), sino la misma base racional, sobre la que intentan apoyar sus creencias las religiones.
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  secure.wikimedia.org https://secure.wikimedia.org/wikisource/es/wiki/Doce_pruebas_de_la_inexistencia_de_Dios Doce pruebas de la inexistencia de Dios Doce pruebas de la inexistencia de Dios de Sébastien Faure Publicado en 1926  Hay dos medios de estudiar y procurar resolver el problema de la inexistencia de Dios.El primero consiste en eliminar la hipótesis Dios, del campo de las conjeturas plausibles o necesarias, por una explicación clara y precisa de un sistema positivo del Universo, de su srcen, de sus desenvolvimientossucesivos, de sus fines.Esta exposición inutilizaría la idea de Dios y destruiría inmediatamente la base metafísica de los teólogos yfilósofos espiritualistas.En el estado actual de los conocimientos humanos, en todo lo que ha sido demostrado o puedademostraste verificable, reconocemos que un conocimiento preciso del Cosmos no existe. Existen, es cierto,varias hipótesis ingeniosas que no chocan con la razón: sistemas más o menos aceptables, que se apoyanen una serie de experiencias basadas en la multiplicidad de observaciones, sobre las que se han modeladoun carácter de probabilidad impresionante. También puede sostenerse que esos sistemas, esassuposiciones, soportan ventajosamente la confrontación con las afirmaciones teístas; mas, a decir verdad,consideramos que no existen en este punto sino tesis que no poseen el valor de la certeza científica,quedando cada uno en libertad de conceder su preferencia a tal o cual sistema que le sea expuesto,pudiendo decir que la solución del problema así planteado aparece, actualmente al menos, bastanterelevada.Los adeptos de todas las religiones aprovechan las ventajas que les concede un estudio tan arduo ycomplejo, no para resolverlo en afirmaciones concretas o en razonamientos acabados, sino para perpetuar la duda en el espíritu de sus correligionarios, lo que resulta para ellos el punto capital.En esta lucha esforzada entre el materialismo y el teísmo, cada doctrina se defiende con tesón, pero loscreyentes, a pesar de haber sido puestos en actitud de vencidos, tienen la impudicia de declararse, ante lamultitud ignara, dignos cantores de la victoria, y buena prueba de ello es la manera de expresarse de losperiódicos de su devoción, con cuya comedia pretenden mantener bajo el cayado del pastor a la inmensamayoría del rebaño. Esto es, en síntesis, lo que desean estos falsos redentores. El problema planteado en términos precisos Sin embargo, hay una segunda manera de intentar la resolución del problema, y consiste en examinar laexistencia de Dios que las religiones proponen a nuestra adoración.Podrá encontrarse un hombre sensato y reflexivo que admita la existencia de Dios como si no estuvierarodeada de ningún misterio, como si nada con ella relacionado se ignorara, como si hubiera podidodescifrarse todo el pensamiento divino en sus propias confidencias.Esto ha hecho; aquello ha dejado de hacer; esto ha dicho; lo otro ha dejado de decir; se ha movido; hahablado con tal fin, por tal razón; quiere tal cosa; prohíbe tal otra; compensara una acción mientrascastigara otra diferente. ÉL ha hecho lo presente y quiere que se haga lo futuro, porque es infinitamenteusto, sabio, bueno, etc.¡Ah que dicha! He aquí un Dios que se hace conocer. Baja del imperio de lo inaccesible, disipa las nubesque le rodean, desciende de las alturas, habla con los mortales confiándoles su pensamiento, les revela suvoluntad y encarga a un grupo de privilegiados la misión de extender su “doctrina”, de propagar su ley,revertiéndoles de plenos poderes tanto en la tierra como en el cielo.Este Dios, sin embargo, no es el Dios-fuerza, Inteligencia, Voluntad, Energía, que, como tal, podría, segúnlas circunstancias e indiferentemente, ser bueno o malo, útil o inútil, justo o injusto, misericordioso o cruel;este Dios, dotado de todas las perfecciones, no puede ser compartible más que con un estado de cosas delcual fuera él creador, y por el que se afirmaría su Poder, su Justicia, su Bondad y su Misericordia infinitas.  Este Dios es el que nos enseñan en el catecismo cuando somos niños; es el Dios viviente y personal encuyo honor se elevan los templos, hacia el que se ascienden las plegarias, por el que se realizan lossacrificios y al que pretenden representar en la tierra todos los clérigos de las castas sacerdotales.No es ese algo desconocido; esa fuerza enigmática; ese poder impenetrable; esa inteligenciaincomprensible; esa energía incognoscible; ese principio misericordioso; hipótesis, en fin, que, en medio dela impotencia humana de hoy para explicar el cómo y el porqué de las cosas, el espíritu aceptacomplaciente. No es tampoco el Dios especulativo de los metafísicos; es el Dios que sus representantes noshan descrito y detallado tan amplia y luminosamente. Es el Dios de las religiones, el de la historia religiosade cada pueblo, el que yo niego y voy a discutir; el que conviene a estudiar si queremos obtener de estaexposición filosófica un provecho positivo, un resultado practico. ¿Quién es Dios? Puesto que sus representantes en la tierra han tenido la amabilidad de describírnoslo con todo lijo dedetalles, aprovechemos estos, examinemos de cerca y detenidamente, pues para discutirlo bien es precisoconocerlo bien. A fin de reconocer su valor, examinemos las tres proposiciones que lo componen.Ese Dios, con un gesto potente y fecundo ha hecho todas las cosas de la nada; el ser del no ser, y por susola voluntad ha sustituido con el movimiento, la inercia, con la vida universal, la muerte universal: es elCreador, que lejos de volver a su inactividad secular y continuar indiferente a la cosa creada, se preocupade su obra, se interesa, interviene, cuando lo cree necesario, la administra, la dirige, la gobierna. Es laProvidencia que, convertida en Tribunal Supremo, hace comparecer ante él a cada uno después de lamuerte; le juzga según los actos de su vida, pesa en la balanza sus buenas y sus malas obras, y pronunciaen último extremo, sin recurso posible, la sentencia que hará del juzgado, por todos los siglos de los siglos,el más dichoso o el más desgraciado de los seres. Es la Justicia Suprema.Luego Dios, que posee todos los atributos, no excepcional sino infinitamente, no admite grados decomparación: es la Justicia, la Bondad, la Misericordia, la Potencia, la Sabiduría infinitas.Contra la existencia de este Dios, yo presento doce pruebas, aunque con una sola bastaría para negarla. División de la cuestión He aquí el orden en que presentare mis argumentos, que formaran tres grupos: el primero trataraparticularmente del Dios creador, y se compondrá de seis argumentos; el segundo se ocuparaespecialmente del Dios gobernador o Providencia, formado por cuatro argumentos; y, en fin, el tercero yúltimo presentara al Dios Justiciero o Magistrado en dos argumentos. En total formaran las doce pruebas dela inexistencia de Dios.1 Contra el Dios Creador 1.1 I. La acción de crear es inadmisible1.2 II. El Espíritu puro no pudo determinar el Universo1.3 III. Lo perfecto no produce lo imperfecto1.4 IV. El Ser eterno, activo y necesario, no pudo estar inactivo o ser innecesario1.5 V. El Ser inmutable no pudo haber creado1.6 VI. Dios no pudo haber creado sin motivo2 Contra el Dios Gobernador o Providencia2.1 I. El gobernador niega al creador 2.2 II. La multiplicidad de los dioses atestigua que no existe ninguno2.3 III. Dios no es infinitamente bueno: El infierno lo atestigua2.4 IV. El problema del mal3 Contra el Dios Justiciero  3.1 I. Irresponsable, el hombre no puede ser ni castigado ni recompensado3.2 II. Dios viola las reglas fundamentales de la equidad4 Recapitulación5 Conclusión Contra el Dios Creador I. La acción de crear es inadmisible ¿Qué es crear? ¿Es valerse de materiales diferentes y utilizando ciertos principios experimentales,aplicando ciertas reglas conocidas, aproximar, agrupar, asociar, ajustar esos materiales, a fin de hacer cualquier cosa?¡No! Eso no es crear. Ejemplos: ¿Puede decirse de una casa que ha sido creada? ¡No! Ha sido construida.¿Puede decirse de un mueble que ha sido creado? ¡No! Ha sido fabricado. ¿Puede decirse de un libro queha sido creado? ¡No! Ha sido compuesto y luego impreso. Así, tomar materiales existentes y hacer con ellos cosa alguna no es crear… ¿Qué es, pues, crear?Crear… la verdad que me encuentro indeciso para poder explicar lo inexplicable, definir lo indefinible.Procuraré, sin embargo, hacerme comprender. Crear es obtener algo de la nada; es formar lo existente delo inexistente. Por tanto, yo imagino que no encontrará ni una sola persona dotada de mediana razón queconciba cómo con nada puede hacerse alguna cosa.Supongamos un matemático. Buscad al calculador de más mérito: ponedle delante una pizarra; solicitad deél que trace ceros y más ceros, y una vez la operación terminada, ya puede multiplicar cuanto quiera, dividir hasta que se canse, realizar toda clase de operaciones matemáticas, y no llegará jamás a extraer de esaacumulación de ceros una sola unidad. Con nada, nada puede hacerse; de nada, no puede obtenersenada, y el famoso aforismo de Lucrecio “ex nihilo nihil”, resulta de una certeza y una evidencia manifiestas.El gesto creador es un gesto imposible de admitir, es un absurdo. Crear es, pues, una expresión místico-religiosa y que puede ser de algún valor a los ojos de las personas a quienes place creer lo que nocomprenden y a quienes la fe se impone tanto más cuanto menos la comprenden. Es, en cambio, uncontrasentido para todo individuo culto y sensato, para quien las palabras no tienen más valor que el queadquieren al contacto con la realidad o una posibilidad.En consecuencia, la hipótesis de un Ser verdaderamente creador es una hipótesis que la razón rechaza. ElSer creador no existe, no puede existir. II. El Espíritu puro no pudo determinar el Universo  A los creyentes que, a despecho de toda razón, se obstinan en admitir la posibilidad de la creación, les diréque, en último caso, es imposible poder atribuir esta creación a su Dios. Su Dios es el Espíritu puro. Por lotanto, es imposible sostener que el espíritu puro, lo inmaterial, haya determinado el Universo: lo material. Heaquí por qué:El espíritu puro no está separado del universo por diferencia de grado, de cantidad, sino por una diferenciade naturaleza, de calidad. De suerte que el espíritu puro no es, no puede ser, una amplificación delUniverso; ni tampoco el Universo es, ni puede ser, una reducción del espíritu puro. La diferencia aquí no essolamente una distinción, es una oposición: oposición de naturaleza; esencial, fundamental, irreductible,absoluta. Entre el Espíritu puro y el Universo, no solamente existe un foso más o menos ancho, más omenos profundo, y que, en rigor, pudiera llenarse o franquearse, no; existe un verdadero abismo, de unaprofundidad y extensión tan inmensas que por grande que sea el esfuerzo que se realice, nadie ni nadapuede allanar. Ateniéndome a mi razonamiento desafío al filosofo más sutil, como al matemático másconsumado, a que establezca una relación (cualquiera que ella sea y mucho mejor la directa de causa aefecto), entre el puro espíritu y el Universo.El espíritu puro no admite ninguna alianza material; no tiene ni forma, ni cuerpo, ni línea, ni materia, niproporción, ni profundidad, ni extensión, ni volumen, ni color, ni sonido, ni densidad, todas cualidadesinherentes al Universo y que no han podido ser determinadas por la abstracción metafísica.  Llegado a este punto de mi demostración, establezco sólidamente, en los dos argumentos precedentes, laconclusión siguiente: Hemos visto que la hipótesis de un poder verdaderamente creador es inadmisible; queaun persistiendo en esa creencia, no puede admitirse que el Universo, esencialmente material, haya sidocreado por el Espíritu puro, esencialmente inmaterial.Pero si, como creyentes, os obstináis afirmando que ha sido vuestro Dios quien ha creado el Universo, lapregunta se impone; en la hipótesis Dios, ¿dónde se hallaba la materia en su srcen, en su principio?Y bien: de dos cosas una: o bien la materia estaba fuera de Dios, o bien era Dios mismo (no creo podáisotorgarle un tercer lugar). Así, pues, en el primer caso, si estaba fuera de Dios, no tuvo éste necesidad decrearla, puesto que ya existía, y si coexistía con Dios, no cabe la menor duda que estaban enconcomitancia, de lo que se desprende vuestro Dios no es creador.En el segundo caso, es decir, si no estaba fuera de Dios, es que estaba en Dios mismo, y en este caso,saco la conclusión siguiente:1.° Que Dios no es el espíritu puro, puesto que llevaba en sí una partícula de materia; ¡Y qué partícula! ¡Latotalidad de los mundos materiales!2.° Que Dios, llevando materia en sí mismo, no ha tenido necesidad de crearla, dado que ya existía y queexistiendo no hizo mas que hacerla salir, y en este caso la creación cesa de ser un acto de verdaderacreación y se reduce a un acto de exteriorización.La creación no existe en ninguno de los dos casos. III. Lo perfecto no produce lo imperfecto Estoy segurísimo de que si hago a un creyente esta pregunta: ¿Lo imperfecto puede producir lo perfecto?Me respondería sin la menor vacilación negativamente.Lo perfecto es lo absoluto; lo imperfecto, lo relativo; enfrente de lo perfecto, que significa todo, lo relativo, locontingente, no significa nada, no tiene valor, se eclipsa, y, por lo tanto, no hay nadie capaz de establecer relación alguna entre ambos; a <<fortiori>> sostenemos la imposibilidad de evidenciar, en este caso, larigurosa concomitancia que debe existir entre la causa y el efecto.Es, por lo tanto, imposible que lo perfecto haya podido determinar lo imperfecto. Por el contrario, existe unarelación directa, fatal y hasta matemática entre una obra y su autor. Por la producción se conoce el valor intelectual, la capacidad, la habilidad del sabio, del pensador, del obrero, del artista, como por la calidad delfruto se distingue el árbol a que pertenece.La Naturaleza es bella; el Universo es grandioso y yo admiro apasionadamente, tanto como el que más, losesplendores y las magnificencias de las que nos ofrece un ininterrumpido espectáculo. Sin embargo, por muy entusiasta que yo sea de las bellezas naturales, y por grande que sea el homenaje que les rinda, nome atreveré a sostener que el Universo sea una obra sin defectos, irreprochable, perfecta. Y no creo quehaya nadie capaz de sostener tal opinión. Luego, no siendo la obra irreprochable, el autor, el Dios de loscreyentes, tampoco es perfecto. En conclusión: O Dios no existe o no puede ser el Creador, tal es miconvicción. O bien: siendo el Universo una obra imperfecta, Dios no puede ser sino imperfecto. Silogismo odilema, la conclusión del razonamiento es la misma.Lo perfecto no puede determinar lo imperfecto. IV. El Ser eterno, activo y necesario, no pudo estar inactivo o ser innecesario Si Dios existe, es eterno, activo y necesario. ¿Eterno? Lo es por definición. Es su razón de ser. No puedeconcebirse comenzando o acabando; no puede haber aparición ni desaparición. Es de siempre.¿Activo? Lo es y no puede dejar de serlo, puesto que su actividad se ha afirmado, dicen los creyentes, por la acción más colosal y más majestuosa que imaginarse pueda: la Creación de los Mundos.¿Necesario? Lo es y no puede dejar de serlo pues sin su voluntad nada existiría, puesto que es el autor detodas las cosas, el punto inicial de donde todo salió, la fuente única y primera de donde todo emana, puestoque, suficiente en sí mismo, ha dependido de su sola voluntad que todo sea o que no sea nada. Por lo tantoes: eterno, activo, necesario.
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