Conocimiento y Poder en El to de Elias Norbert-caldo

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  Conocimiento y poder en el pensamiento de Norbert Elias Por: Paula Caldo “El divino discurso de la sagrada escritura es un río delgado y profundo a la vez, en el cual deambula un cordero y nada un elefante. Los simples lo encuentran llano y vadeable, los doctos no alcanzan a medirle el fondo y sienten siempre el peligro de ahogarse en él… Tal vez, a fuerza de soñar con un mundo de relaciones espontáneas, sin explotaciones ni mentiras, esos corderos toman por vadeables todos los ríos que atravies
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  Conocimiento y poder en el pensamiento de Norbert Elias Por: Paula Caldo“  El divino discurso de la sagrada escritura es un río delgado y profundo a lavez, en el cual deambula un cordero y nada un elefante. Los simples loencuentran llano y vadeable, los doctos no alcanzan a medirle el fondo ysienten siempre el peligro de ahogarse en él… Tal vez, a fuerza de soñar conun mundo de relaciones espontáneas, sin explotaciones ni mentiras, esoscorderos toman por vadeables todos los ríos que atraviesan. Y aún cuandolos elefantes, cautelosos, puedan conocer el revés violento de la trama y saberque casi siempre hay monstruos acechando en el fondo de las aguas, noestaría de más que recuperasen más a menudo la franqueza, el coraje y laesperanza ingenua de nuestros amigos, los corderos …” (Burucúa, 2001: 45) Norbert Elias: itinerarios biográficos Si distinguir entre corderos y elefantes es la cuestión, Norbert Elias es, sin dudas, un clarorepresentante de los paquidermos. Lo vemos allí, temeroso en las márgenes del río, buscandoel modo de abordar aquella masa líquida que lo inquieta y asusta, a la vez que lo fascina. Élse niega a que alguien lo ayude a cruzar, quiere inventar un modo propio. Un puentecompuesto por elementos diferentes a los aprendidos en los cursos de filosofía y también aaquellos otros conocidos en las clases de anatomía… Elias anhela construir un método que, apartir de la observación empírica, permita entender los procesos de construcción de lasociedad en la que habita. Es un filósofo-médico de carrera y un sociólogo por elección…Un sociólogo marginal, que no se conformó con las teorías establecidas en su época. Por ello,dedicó su vida a elaborar un abordaje sociológico donde primaba la observación de losnudos problemáticos relevantes de la sociedad y, para ello, acudió a la historia. Desde susdías en la escuela primaria, se consideró un trabajador del conocimiento. El objetivo de susproducciones fue dotar a las ciencias sociales de una metodología y de unas teorías exentasde ideologías. Él “ quería influir en la sociedad pero por medio de una ciencia dedicada a lasociedad y caracterizada por el realismo –no mediante un partido político ” (51). Pese a quesu biografía permite construir las notas identitarias de un judío alemán viviendo en lasvísperas, en pleno auge y en la caída de la Alemania nazi, Elias siempre se mantuvo almargen de las intervenciones políticas, de los reclamos públicos y de la militancia. Fue uninvestigador y, por ende, productor de conocimiento sobre los problemas de la sociedad, masno un político ni mucho menos un militante.Si la identidad es la respuesta a una pregunta del orden de la práctica: quién hizo qué, quién fue el autor… ; entonces, la propia de Elias cristaliza en un conjunto de libros que tienen su firma en el sitio del autor . En beneficio nuestro, él mismo se encargó de legarnos un escrito  autobiográfico junto con una entrevista del mismo tenor, donde podemos hallar numerososindicios acerca de su proceder, no sólo como intelectual sino también como ciudadano, comohijo, como alumno, etcétera. Bajo el título “  Mi trayectoria intelectual  ”, nos presenta losprincipales itinerarios de su biografía. No es casual que la historia de vida de Elias tengapocas notas que se sustraen de su formación académica, de sus trabajos de investigación y desu labor docente. Sin dudas, estamos frente a un trabajador del conocimiento que vivió delsiguiente modo:Nació en Breslau en 1897, en el seno de una familia pequeño burguesa de judíos-alemanes.Será el único hijo del matrimonio entre Hermann y Sophie Elias. Su padre era propietario deuna pequeña empresa textil y su madre se desempeñó como ama de casa al tiempo quellevaba una profusa vida social. Desde su temprana infancia contó con la protección, elcuidado y el apoyo económico de su familia, mismo respaldo que le permitió hacer unacarrera académica sin tener que pensar en cómo sobrevivir en términos económicos.Con 18 años cumplidos, los acontecimientos de la Primera Guerra Mundial lo arrancaron dela tranquilidad familiar para conducirlo al frente de batalla. Allí se desempeñó en tareas deradiotelegrafía. Trabajó junto a los operarios que debían mantener siempre en buen estado laslíneas de comunicaciones; por ende, no demoró en llegar al frente bélico en territoriofrancés. Como todos los sobrevivientes, Elias recuerda que, por entonces, nadie presagiaba laextensión temporal y espacial que, paulatinamente, adquirirían aquellos combates. Y, si biendespués de cuatro años de guerra el mundo no volvió a ser el mismo, Elias no se sintióofuscado por ello. Encontrábase insatisfecho con la vida que llevaba en el seno de su familiay con el lugar que ocupaba en la sociedad previa a la guerra.Terminada la guerra, se matriculó en las carreras de medicina –para cumplir con el mandatopaterno- y en la de filosofía –por el afecto que adquirió por la disciplina durante su escuelasecundaria-.A medida que avanzaba en sus estudios, entendió que sobrevivir en dos carreras tan disímilesera una tarea imposible. Entonces, abandonó la medicina, llevándose de aquellos cursos unaconcepción del hombre y de la condición humana que gravitará sobre su obra sociológica.Estudiar medicina le permitió comprender la complejidad biológico-social que habita en cadaser humano. Tendrá siempre presente aquellas clases de anatomía donde practicó la diseccióndel cerebro. Allí no había ningún rasgo ni metafísico ni cultural, solo materia. Esos primeroscontactos le permitieron dudar de las ideas innatas, como así también elaborar la idea dehombre como ser social y como homo non clausus .En 1924 se doctoró en filosofía y psicología bajo la dirección de Richard Hönigswald, unfilósofo neokantiano que le enseñó a confiar en el pensamiento como capacidad productorade conocimiento. Pero, escribiendo su tesis doctoral, Elias entendió que teorizar y pensar en  torno a la existencia de ideas a priori eran ejercicios estériles. Él consideró que losindividuos, al experimentar la vida, debían construir y aprender aquellas concepcionesfalsamente estimadas a priori y, para ello, necesitaban de la presencia de otros –dadores deconocimientos y de civilidad-. Su hallazgo provocó el enojo de su director de tesis, quien loforzó a retractarse y a reconocer “ la eternidad de los valores que se hallan fuera de lacadena del flujo de la historia ”.Egresado ya y ante la situación económica crítica que atravesaba Alemania, se vio obligado atrabajar en una industria de acero en Breslau para socorrer económicamente a sus padres.1925: pasada la crisis inflacionaria alemana, los padres de Elias recuperan su situacióneconómica y el joven decidió abandonar su vida en Breslau e instalarse en Heidelberg,ciudad también conocida como la meca de la Sociología . Si bien no era sociólogo deformación, al llegar a dicha población se vio atraído por los dos polos de la producciónsociológica: Marianne y Alfred Weber –herederos de Max Weber- y los cursos de KarlMannheim –de srcen húngaro, discípulo de Lukács y, por entonces, refugiado enAlemania-. Para sobrevivir en aquel ambiente había que disponer de cierto apoyo familiar.En su caso, sus padres casi siempre financiaron sus estudios. Hecho que le permitiódesempeñarse como ayudante ad-honorem de Mannheim.1930: es invitado por Mannheim a dictar un curso de sociología en Fráncfort. Allí, “ el climaera fantástico y no tuvimos idea de que nuestras vidas estaban amenazadas… Trabajábamoscon la perspectiva de un futuro fructífero ” (1995: 54). Aunque el clima social ibaenrareciéndose, Elias no recuerda haber sentido miedo. Por el contrario, vívido en sumemoria habita su participación en un acto donde disertaba Hitler… “  Asistía a esos actos para orientarme, para conseguir entender y ver con mis propios ojos … Cuando escuchaba a Hitler veía que era peligroso, muy peligroso … No tuve miedo …” (1995: 59)1933: el clima de persecución ideológica se tornó agobiante. Su domicilio particular recibióun allanamiento donde secuestraron todos los libros de Marx o vinculados al marxismo queposeía. Después de ese episodio, decidió exiliarse. Viajó primero a Suiza y después a Francia.Elias se consideró un admirador de la cultura francesa, conocía sus pormenores y hablabaaquella lengua sin acento; quizás por ello, eligió aquel país como refugio. Pero, no tuvo buenrecibimiento allí, excepto por alguna breve vinculación con Alexander Koyré. Si bien seregocijaba en aquel clima cultural, las cuestiones materiales apremiaban. Para sobrevivir,llegó a montar un pequeño taller de producción de juguetes. Finalmente, todo fracasó yentonces buscó nuevos horizontes: esta vez, la oportunidad parecía llamar desde Inglaterra.1935: se instala en Londres y consigue un subsidio para escribir un libro. Ejercicio deinvestigación y de escritura que se prolongará durante tres años. Se trata de su obra cumbre:  El proceso de la civilización . Su labor comenzó en la Biblioteca del Museo Británico. Dirá al  respecto: “  Mis ideas eran poco claras, pero a base de huronear di con un rastro que me pareció prometedor… Tenía una base de conocimiento que me permitió establecerasociaciones, que luego fueron revelando puntas en los libros sobre las buenas maneras …  Cierta vez pedí uno de éstos, creo que era el de Courtin, fue revelador, justo en el momentoen que los psicólogos se esforzaban en afirmar que sólo podíamos hablar de las conductasde los seres en el presente… Pero, en aquellos libros podía estudiar cómo habían sido esas pautas conductuales en el pasado y cómo habían ido cambiando… Entonces empecé el  proceso de la civilización… con la convicción de que estaba atacando a los psicólogoscontemporáneos –no freudianos- …” (1995: 67).En 1938, radicado en Londres, será la última vez que ve a sus padres con vida. De allí enmás, tendrá una breve comunicación epistolar. Su padre muere en 1940 y su madreterminará sus días en  Auschwitz –probablemente en 1941-. Tragedia que gravitará siempresobre su conciencia.En 1939 publicó, con ayuda de sus padres,  El proceso de la civilización . Comenzó a ejercercomo docente en la  London School of Economics . También se vinculará con el psicoanalistaFoulkes, con quien trabajará durante tres años en un proyecto de psicología social inspiradoen las teorías de Anna Freud. Grupo que le permitió capitalizar las hipótesis escritas en  Lasociedad de los individuos .En 1954 se traslada a Leicester. En esta universidad se había creado recientemente unDepartamento de Sociología donde había una plaza de trabajo disponible para él. Pese a ello,consideró que sus aportes fueron de segundo orden en Inglaterra. País en el cual en materiade “ sociología no estaba de moda pensar en procesos a largo plazo ” (1995: 79).1962-1964: surge la propuesta de trabajar en un curso de sociología en Ghana. Él acepta yrápidamente se traslada a aquel país. La universidad que lo aguardaba estaba estructurada alestilo de la de Cambridge o la de Oxford. Allí “ realicé muchos trabajos de campo con misalumnos, entonces encontré esa cultura más sencilla. Coleccioné arte africano y visité loshogares de mis alumnos …  Aprendí muchas cosas y confirmé diferentes ideas. Para lograr el autodominio no basta con confiar en la propia voz interior. Los seres humanos no puedensobrevivir si no se imponen desde muy pronto una autodisciplina, pero para eso debenhacerse a la idea de que fuera de ellos hay seres que le imponen esto o lo otro. En estassociedades están más expuestos y desprotegidos que nosotros. Tienen miles de dioses que loscuidan ...” (1995: 82-84).1964: regresa a Leicester. Pero ya habían comenzado las invitaciones a disertar y a dictarcursos en distintos puntos de Holanda, de Alemania y del mundo. Así, al tiempo quecomenzaba su lenta retirada de Inglaterra, daba inicio al proceso de consagración de susteorías. Él mismo reconoce el sitio marginal que sus postulados ocuparon en el pensamiento
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