01-1 Martinez Miguel Mitos de La Ciencia

Please download to get full document.

View again

All materials on our website are shared by users. If you have any questions about copyright issues, please report us to resolve them. We are always happy to assist you.
 30
 
  Mitos e ilusiones en la ciencia Miguel Martínez Miguelez Universidad Simón Bolívar La ciencia tradicional siempre se ha enorgullecido de ser rigurosa en sus procedimientos. ¿Lo es plenamente, de verdad? Un análisis sistemático y crítico hace ver que tiene graves debilidades que a menudo se disimulan con un dogmatismo metodológico y, otras veces, hasta con un fanatismo indigno de los medios académicos. Veamos brevemente algunas de estas debilidades. NO TENEMOS EVIDENCIA DE RELACIONES CAUSALES El
Related documents
Share
Transcript
  Mitos e ilusiones en la ciencia   Miguel Martínez Miguelez Universidad Simón Bolívar La ciencia tradicional siempre se ha enorgullecido de ser rigurosa en susprocedimientos. ¿Lo es plenamente, de verdad? Un análisis sistemático y críticohace ver que tiene graves debilidades que a menudo se disimulan con undogmatismo metodológico y, otras veces, hasta con un fanatismo indigno de losmedios académicos. Veamos brevemente algunas de estas debilidades.  NO TENEMOS EVIDENCIA DE RELACIONES CAUSALES El ataque más conocido contra la clásica noción racionalista de la causalidad comovinculación de las cosas, fue realizado por David Hume. Hume afirma que todo loque la experiencia puede hacernos ver es una conjunción de propiedades de lascosas (vemos el rayo y oímos luego el trueno), nunca una conexión causal, y que elconcepto de causalidad se apoya únicamente en una sucesión regular y en nuestrafe animal; que nada podemos saber acerca de una relación causal real o necesaria,porque no tenemos experiencia de nada a lo que podamos llamar la relación causal,sin tener a la vista ningún fundamento que la apoye. De esta manera, lo que se daen nuestra mente es una especie de mecanismo creador de hábitos: la asociaciónde ideas se reforzaría con la repetición, y por ello nos resulta natural esperar que lasconjunciones de fenómenos que hayamos experimentado en el pasado se presentendel mismo modo en el futuro. Así pues, las leyes causales no serían sino unaexpresión de los hábitos y, por lo tanto, no habría razones distintas de laspsicológicas para afirmar que la causalidad existe en la naturaleza. Hume no diceque estamos equivocados al creer que existan relaciones causales: lo que dice esque nos equivocamos al considerarlas algo más que creencias (Wartofsky, 1976,págs. 404-405).¿Cómo debemos entender la frecuente afirmación de que la física moderna ha derribado el concepto de causalidad, que la asignación de una causa es unaempresa cargada de teoría , que en la física teórica la auténtica noción de causaha sido prácticamente exorcizada ? (Hanson, 1977, pág. 32).En 1927, Heisenberg demostró que toda descripción de la naturaleza contiene unaincertidumbre esencial e inamovible. Así, cuanto más cuidadosamente intentamoscalcular la posición de una partícula elemental, por ejemplo, un electrón, menosseguros estaremos de su velocidad. Cuanto más exactamente intentemos estimar suvelocidad, menos seguros estaremos de su posición exacta. Por lo tanto, jamáspodremos predecir el futuro de una partícula con absoluta seguridad, porque enrealidad no podemos estar completamente seguros de su presente. La anterior no essólo una imposibilidad técnica, es también una imposibilidad conceptual.Este hecho es interpretado por muchos autores como la bancarrota deldeterminismo físico. El principio se aplica a partículas y acontecimientosmicroscópicos; pero estos acontecimientos tan pequeños no son, en modo alguno,  insignificantes. Son precisamente del tipo de acontecimientos que se producen enlos nervios y en el cerebro, como también en los genes, y, en general, son la baseque constituye toda materia del cosmos y todo tipo de movimiento y forma deenergía.Las leyes causales no pueden demostrarse de manera empírica, pero la granmayoría de los científicos sigue pensando causalmente, y cuando hablan de unarelación entre p y q es porque creen que p de alguna manera causa q, aunque nohaya ninguna evidencia de que así suceda. Por ejemplo, en los movimientos de loscuerpos con gravitación mutua, no hay nada que pueda llamarse causa y nada quepueda considerarse efecto; sólo hay un sistema y una fórmula que designa larelación entre ellos.Bertrand Russell señala que la palabra causa se encuentra muy ligada conasociaciones engañosas, y la razón de que la física haya cesado de buscar causases que, en realidad, no hay tales cosas: ...la ley de causalidad (...) es una reliquiade una edad pasada que sobrevive, como la monarquía [inglesa], sólo porque sesupone, erróneamente, que no hace daño (1953, pág. 387).Abraham Maslow, al referirse a las explicaciones multicausales en el dominio de lasciencias humanas, comenta irónicamente: la bola de billar no es ahora golpeada sólo por otra, sino por diez demanera simultánea, y tendremos simplemente que usar una aritméticaalgo más complicada para entender lo que sucede (...). Es, de unamanera particular, en los datos de la personalidad donde esta teoría sederrumba en la forma más completa. Resulta fácil demostrar que dentrode cada síndrome de la personalidad existe una relación diferente de lacausal. Es decir, si usamos el vocabulario causal tendríamos que decir que cada parte del síndrome es, al mismo tiempo, una causa y un efectode cada una de las otras partes, como también lo es de cada grupoformado por estas otras partes y, aún más, tendríamos que decir quecada parte es causa y efecto del todo de que es parte. Tal absurdaconclusión es la única posible si usamos solamente el concepto decausalidad (1970, pág. 300; las cursivas son nuestras). Si tenemos en cuenta el viejo aforismo de que scientia tantum valet quantum probaty el hecho de que las leyes causales no se pueden demostrar, nos encontramosante una alternativa: la de escoger entre la ciencia y la causalidad. Bronowski, enrelación con este dilema, afirma que, puesto que la causalidad .no es más que uno de los instrumentos de la ciencia, nos pareceabsurdo aferrarse a ella ciegamente cuando parece con toda evidenciaque no funciona ya como instrumento. Desde luego, cada uno es libre de preferir su artículo defefavorito (...) Pero, no creemos que esta fe sea algomás que un apoyo confortable y de rutinaria superstición (1978, pág. 81;las cursivas son nuestras).  De la misma manera que el mecanicismo tuvo que retirarse ante su incapacidad dedar explicación científica del mundo hace casi doscientos años, con la llegada de lafísica cuántica el determinismo y la causalidad tienen que ser abandonados o,cuando menos, redefinidos por completo.En el campo de las ciencias humanas y, sobre todo, de su metodologia, quizá latarea inmediata consista en redefinir términos. Los términos ley , medida , variabledependiente , etc., que juegan un papel central, deberán ser definidos nuevamente.Las explicaciones causales y otras explicaciones que se apoyan en análisisestadísticos, y que participan del mismo concepto, tales como coeficientes decorrelación, regresión lineal, análisis de la varianza, etc., deberán complementarsecon explicaciones motivacionales , explicaciones funcionales , explicaciones intencionales y, en general, con explicaciones que se relacionen con el significado que tienen las cosas y las acciones para el ser humano. LAS LEYES DE PROBABILIDAD SON LEYES A MEDIAS El concepto de probabilidad es tomado por muchos como la tabla de salvación anteel naufragio sufrido por el determinismo y la causalidad. Las leyes de probabilidad seconsideran vivas, vigorosas y humanas, ya que traen consigo su propiaincertidumbre calculable . Esto nos lleva al umbral de otra revolución científica,mientras el concepto de ley natural se va modificando.Los enunciados estadísticos y probabilísticos son hoy comprendidos por el conceptomás amplio de enunciados estocásticos. Sin embargo, las leyes estocásticas sonleyes a medias , pues no explican, ni siquiera en física, los acontecimientos yprocesos individuales, sino únicamente el resultado promedio de un grupo oconjunto. Debido a ello, se puede decir -hablando en sentido estricto- que elconocimiento estadístico no es realmente conocimiento, sino una sustituciónprovisional del mismo, de la cual se echa mano ante la necesidad de actuar. El usode las estadísticas es señal clara de una ausencia de conocimiento y a menudo seutiliza cuando todo lo demás ha fallado. Es cierto que el desarrollo de la física, ysobre todo el de la teoría estadística, han incrementado notablemente su uso, hastael punto de que muchos consideran las mismas leyes causales comosimplificaciones de lo que esencialmente son relaciones estadísticas. Sin embargo,la debilidad fundamental de una probabilidad reside en el hecho que depende deuna estructura compleja de circunstancias cuyos elementos pueden cambiar por múltiples razones externas o internas y, silo hacen, debemos pensar con el griegoAgatón, a quien cita Aristóteles, que es probable que suceda lo improbable .En una teoría de formulación estocástica, la variabilidad está expresada por unavariable no mensurable que representa la suma o el efecto de todas las variablesomitidas en una apreciación. Esta variable no mensurable puede tomar cualquierade sus valores con cierta probabilidad. En síntesis, lo único claro en un procesoestocástico es que -como indica el término griego stochastikós escogido paradesignarlo- tiende o apunta en una determinada dirección. Y esto, en general, sólose observa como actividad promedio de un grupo o conjunto de elementos oindividuos. Es decir que el porcentaje o la proporción estadística, o el enunciadoprobabilitario, no constituye una propiedad distributiva, perteneciente a cada uno de  los miembros, sino que se trata de una propiedad colectiva, que pertenece al grupoo clase como tal, o bien a algunos de sus miembros, pero en cuanto partesconstitutivas del grupo.En las ciencias humanas, cuando se trata con individuos particulares, con personasconcretas, las leyes estocásticas (que nos señalan, por ejemplo, la existencia decierta diferencia estadística significativa entre dos grupos) son de un valor prácticoinsignificante.La certidumbre matemática (estadística o probabilística) que nos señala lo que harádeterminada proporción de individuos de un grupo, deja insoluble el enigma de cadaindividuo aislado, de tal manera que podemos tener la impresión de conocer a todoun grupo, pero en realidad no conocemos a ninguno de sus miembros en particular.El hecho de saber, por ejemplo, que el 1% de los automovilistas que salen cada díade su casa hacia el trabajo en una determinada ciudad tienen algún tipo de choqueen el transcurso del día, no indica absolutamente que un amigo nuestro, que seencuentra en esas condiciones, tendrá el 1% de probabilidad de chocar. Esodependerá de muchísimos factores ligados a su persona y a su modo de conducir.Decimos también que la propiedad en cuestión es colectiva y que puede pertenecer a algunos miembros del grupo en cuanto partes integrantes del mismo. Unamagnífica ilustración de esta tesis la tenemos en la famosa obra La guerra y ¿a pazde León Tolstoi. En ella se puede observar cómo la guerra trasciende la voluntad ylas decisiones de cada uno de los hombres particulares que intervienen en la misma,y que ellos participan como agentes de entidades y estructuras mayores. Un hombrees algo muy diferente visto en sí mismo y visto como miembro de una estructurasuperior. LA PLENA OBJETIVIDAD ES UNA ILUSIÓN Los filósofos de la ciencia con orientación positivista siempre han hecho hincapié enla objetividad de sus procedimientos, la objetividad de los resultados y losconocimientos logrados, la evidencia empfrica, las leyes empfricas , etc. La teoríadel conocimiento que aquí subyace se caracteriza por la creencia en un puntoarquimédico a partir del cual se pudiera construir, paso a paso, un sistema deconocimiento cierto, previa exclusión de todo lo dudoso. Ese punto arquimédico lobuscó el empirismo, y también el racionalismo con Descartes y su cogito, ergo sum.En las últimas décadas, esta supuesta objetividad ha ido perdiendo solidez yconsistencia debido especialmente a la crítica y el análisis sistemático realizados por autores como el último Wittgenstein, Michael Polanyi, S. Toulmin, P. K. Feyerabend,N. R. Hanson, T. S. Kuhn e I. Lakatos, entre otros. Ellos han señalado ladependencia que tiene la ciencia respecto de los supuestos teóricos, del marco dereferencia conceptual, de la selectividad y dinámica inconsciente y aun de las basesperceptivas. Para el conocimiento no existe un cero absoluto , ya que siempreestamos envueltos en lo familiar de una comprensión previa, y toda experienciaimplica estructuras conceptuales y contenidos que la preceden y determinan o, almenos, influyen en su verdadera naturaleza.
Related Search
We Need Your Support
Thank you for visiting our website and your interest in our free products and services. We are nonprofit website to share and download documents. To the running of this website, we need your help to support us.

Thanks to everyone for your continued support.

No, Thanks